Breve presentación de Josué

JOSUE

El libro de Josué es el primero de la 2ª división del Antiguo Testamento, conocida como los Libros Históricos.

Su nombre se debe al hombre que sucedió a Moisés en la dirección del pueblo.

Tanto la tradición antigua como la evidencia interna del libro mismo indican que Josué lo escribió (el nombre hebreo para Josué corresponde a la forma griega de Jesús, significa el Señor salva o salvación del Señor).

El libro nos muestra la confianza en un salvador fiel para guiar al pueblo de Dios a la tierra y al descanso.

En este Libro Dios muestra su fidelidad al cumplir la promesa de darle una Tierra a Abraham y a sus descendientes, lo único que ellos tendrían que hacer era entrar a poseerla, lo cual Israel hizo bajo el liderato de Josué. En forma similar, el cristiano ha sido bendecido con toda bendición espiritual en Cristo, pero esas bendiciones deben ser apropiadas personalmente.

 Contenido:

  • Conquista de Canaán.
  • El paso del Jordán.
  • La caída de Jericó.
  • Victorias sobre los Cananeos.
  • El Sol se detiene.
  • Colonización de Canaán por las tribus.

Su contenido lo podemos agrupar de la siguiente forma:

…entran en la Tierra Prometida (Cap. 1–5)

…toman la Tierra Prometida (Cap. 6–12)

…distribuyen la Tierra Prometida (Cap. 13–21)

…logran el descanso prometido (Cap. 22–24)

 Josué 1

Los obreros del Señor son escogidos por Él. Nos pone desafíos por delante y nos capacita para cumplirlos. Compromete su asistencia.

En este capítulo podemos apreciar el lugar que debe ocupar la Palabra de Dios en nuestras vidas.

Josué planifica los siguientes pasos a dar y los comunica al pueblo. Imitemos esta costumbre para que todos avancemos como una sola alma, unidos en la propagación del evangelio.

En las tribus de Rubén, Gad y Manasés vemos también el valor de la palabra empeñada. Si hacemos compromisos con el Señor, aprestémonos a cumplirlos, no los hagamos por quedar bien con la congregación y luego olvidar lo comprometido.

  • Siempre Dios provee de siervos para su obra, la renovación de líderes no toma por sorpresa a Dios (vs.1–2). Así como Dios preparó a Josué para tomar el liderazgo de Israel, hoy continúa preparándonos para tomar los puestos que nuestros líderes van dejando al pasar a la Patria Celestial. Señor nos has permitido iniciar la lectura de tu Palabra y vemos la bendición inmensa de reflexionar en ella y en el método de preparación que usaste con Josué, obra en nuestro corazón con claridad el llamado al ministerio de quienes has escogido en la congregación.
  • Antes de pedir el esfuerzo para cumplir la obra a la cual el Señor llama, Él toma el compromiso de compañía permanente (v.5). Siempre el Señor va delante nuestra. Siempre está a nuestro lado y vela por nosotros. Jamás quedaremos solos para hacer la obra de Dios pues nos ha prometido su compañía, protección y sostén. Abre nuestros ojos para ver con claridad esta realidad.
  • La obra de Dios no es para cobardes egocéntricos que viven mirándose a sí en primer lugar (v.6). Dios nos ha prometido su compañía y fortaleza ¿qué más necesitamos para disponernos a trabajar en su obra?: Sólo trabajar con ahínco y perseverancia.
  • El trabajo en la obra a la que Dios llama a sus siervos se debe sustentar en la obediencia a su Palabra (vs.7–8). ¿Cómo conocer con seguridad los objetivos del trabajo en la obra que Dios espera de cada uno de nosotros? Escudriñando las Escrituras. Danos hambre por tu Palabra y fidelidad a ella para movernos dentro de los límites que tú fijas para nuestra vida.
  • La obra de Dios nunca se enfrenta en soledad (v.9). Tal vez no encontremos el apoyo de los hombres, pero que eso no sea motivo para decaer en nuestro servicio cristiano, nuestro soporte no deben ser los hombres sino Dios.

Josué 2

Previo a cruzar el río Jordán, Josué envió dos espías a Jericó. Estos hombres fueron acogidos por Rahab, una mujer que mantenía una posada ubicada en los muros de la ciudad.

Rahab muestra una fe sincera hacia Jehová y aunque libra a los espías con una mentira, la que por ningún motivo podemos imaginar que Dios pasó por alto, no podemos olvidar que en ese momento era una mujer idólatra con las costumbres de su mundo. Dios la bendijo por u fe, no por su mentira.

Rahab relata a los espías el desánimo que se había apoderado de los habitantes de Jericó pues tenían conocimiento de lo que Jehová había hecho para sacarlos de Egipto y como les había dado victorias militares en el desierto.

Rahab, tal vez una mujer de los últimos estratos de la sociedad fue escogida por Dios y además fue bendecida por Dios al ponerla en la línea genealógica del Mesías prometido.

Dios prepara el camino para que su pueblo haga la obra que Él les ha mandado (v.9). Nuestro esfuerzo para hacer la obra de Dios se encuentra con un terreno que Dios ha preparado antes que nosotros hubiéremos llegado hasta ahí. Lo anterior nos deja sin excusas para negarnos a hacer lo que debemos en pro de la extensión del evangelio.

Josué 3

La entrada a la Tierra Prometida fue, en cierta forma, similar a la salida de la esclavitud de Egipto, en un caso Dios abrió en dos el Mar Rojo, en el otro fue el río Jordán el que se abrió para que el pueblo pasara en seco a tomar posesión de la heredad que Dios les tenía.

La presencia destacada del Arca del Pacto en este cap. representa la presencia de Jehová, Dios mismo encabezando la entrada.

Noten el paso de fe de los sacerdotes que trasladaban el Arca. Caminaban derecho al río, sin tener claro cómo lo atravesarían, ese no era el problema de ellos, era un tema en el que Dios debía actuar y cuando la planta de sus pies tocó el agua el río se detuvo y la parte que llevaba el caudal hacia su desembocadura en el Mar Muerto se secó y el pueblo pudo atravesar en seco.

Dios prueba nuestra fe, nos da la orden de marchar y va mostrando su poder y cuidado amoroso por nosotros a medida que avanzamos en nuestro camino, nunca nos fallará.

El siervo de Dios debe declarar al pueblo la Palabra de Dios (v.9). ¿Cuántas veces nos encontramos tratando que la congregación preste atención a ideas de hombres? Es un error grave, es el fracaso de la Iglesia y podemos ser responsable, en lo que nos corresponde, en ese fracaso si no somos cuidadoso de hacer oír la Palabra de Dios. Cada predicador debe ver este ejemplo de Josué y aplicarlo a su propia vida.

Josué 4

Los israelitas levantaron doce piedras del lecho del Jordán para alzarlas como un monumento que les ayudara a no olvidar la gasta de haber cruzado el río Jordán en seco y así no olvidar que fue la mano de Jehová quien obró en favor del pueblo. Nosotros no requerimos de esos monumentos pues tenemos a la Palabra de Dios como un memorial sublime de lo que Dios ha hecho por nosotros.

Nuestro testimonio debe mostrar al mundo que somos hijos de Dios.

  • El obrero cristiano debe entregar un mensaje fidedigno de la Palabra de Dios (v.10).

1) Señor, danos tu gracia para que cada predicador enfrentemos el púlpito con reverencia y temor de ti.

2) No debemos enfrentar temerariamente el púlpito para entregar simplemente un mensaje humano disfrazado de Biblia por llamar la atención a algunos versículos, pero dando una interpretación errónea a su contenido.

  • El poder de Dios se deja ver en sus obras (vs.23–24). Danos la sensibilidad espiritual necesaria para reconocer tus obras en nuestra vida, con tu ayuda esperamos desarrollar la capacidad de examinarnos y actuar con temor de ti por la grandeza de la bondad que muestras a diario protegiéndonos de las asechanzas de Satanás.

Josué 5

La noticia del cruce del Jordán en seco abrumó a los habitantes de Canaán y dio el tiempo necesario para que todos los hombres nacidos en el desierto fueran circuncidados, esto es la formalización de que eran parte del pueblo de Dios.

Una vez hecha la circuncisión el pueblo celebró la pascua, por primera vez en Canaán. Así las cosas, estaban listos para iniciar la conquista de la Tierra Prometida.

En los vs. 13–15 se relata una “Cristofanía” El Hijo de Dios se hace presente a Josué para hacerle ver su compromiso con Israel, Él encabezaría cada batalla por la Conquista.

El Hijo de Dios da la lucha por su pueblo (v.14). Qué torpe es sentirnos solos y hasta abandonado al enfrentar situaciones difíciles. No debemos olvidar que, por ser un hijo de Dios, Él nos cuida a diario, incluso cuando no tenemos conciencia de dicho cuidado, ahí está Él.

Josué 6

Si consideramos lo recursos que disponía Israel desde el punto de vista humano, la caída de Jericó era un imposible. Muchos problemas que nos aquejan, al confiar en nuestras capacidades son verdaderos imposibles. Es en ese momento que debemos acudir a nuestro bendito Padre Celestial. Si derribó los inexpugnables muros de Jericó también podrá derribar las dificultades que nos aquejan en nuestro diario vivir.

El hijo de Dios honra su palabra (vs.22–23). Si se presenta la ocasión en que tengamos que tomar un compromiso, al hacerlo debemos tener consciencia de lo solemne que resulta para nosotros cumplir nuestra palabra, es parte de nuestro testimonio como hijos de Dios.

Josué 7

¡Cuidado con las victorias espirituales en nuestras vidas! Israel venció a Jericó y comenzaron a pensar que de alguna manera había sido por ellos. Perdieron de vista la realidad del poder de Jehová obrando en favor de ellos. Ahora el enemigo no era de comparar con la fortaleza de Jericó y decidieron atacar sin siquiera consultar a Jehová – grave error.

Fueron derrotados y recién ahí se acordaron de acudir a Jehová para pedir su dirección.

El problema era que un israelita llamado Acán había desobedecido la orden y tomó para sí algunos elementos de valor desde Jericó. Su pecado impediría que Israel tuviera otras victorias.

En el juicio de Acán vemos la gracia de Dios y la rebelión del ser humano. Josué por la dirección de Dios fue cercando a Acán, dándole en cada caso la posibilidad de confesar su pecado, sin embargo, Acán seguía pensando que no sería descubierto. Lo increíble de esta historia es que muchas veces nosotros actuamos como Acán y nos reservamos pecados en nuestras vidas sin confesarlos y aunque vemos que todo nos indica que debemos confesarlo nos mantenemos inconscientemente en rebeldía. Acán recibió la sentencia de Dios y fue lapidado por el pueblo. No demoremos nuestra confesión.

  • La ira de Dios se manifiesta contra la desobediencia de su pueblo (v.1). Es muy solemne esta circunstancia que ocurre en el pueblo de Dios, sería un error tremendo pensar que podemos actuar defraudando a Dios y pasar inadvertidos, es Dios quien se ocupa en revelar el pecado, no podremos escapar de su mano.
  • Cuando estamos empeñados en hacer la obra de Dios no es posible actuar sin su dirección y aprobación (vs.2–4). ¿Hasta cuándo vamos a pensar que es posible hacer la obra de Dios sin necesidad de acudir a Él y esperar su dirección? La soberbia de la vida nos hace pensar, con suficiencia, que sabemos lo que debemos hacer, sin embargo, cuando se trata de la obra de Dios su aprobación y dirección resultan vitales, de lo contrario lo único seguro que tendremos será la derrota.
  • La decadencia de un siervo de Dios se inicia cuando deja de entender que su estrategia personal para hacer la obra de Dios es vana (vs.7–10). Al soltarnos de la mano de Dios, nuestro trabajo por laborioso que sea será infructuoso, nos podemos llenar de planes, hasta estar pensando que Dios está obligado a bendecirnos por nuestras brillantes ideas, pero, actuando así sólo cosecharemos derrotas.
  • La desobediencia a Dios siempre tiene consecuencias, Él no puede ser burlado (vs.24–26).

1) No debemos olvidar este principio: cosecharemos el fruto de lo que hayamos hecho en y con nuestra vida.

2) Gracias a Dios, hoy sin dejar de actuar y disciplinarnos, pues con nuestros pecados ofendemos su santidad, Él nos mira a través del “filtro” de su Hijo dando su vida en precio del rescate por nosotros.

Josué 8

Resuelto los dos problemas que tuvo Israel al enfrentar a Hai, ahora era el tiempo de Dios, la victoria sería segura para Israel. Y lo fue.

Hermanos, es hermoso lo que espera al hijo de Dios cuando peca y confiesa y luego deposita su confianza en su Salvador.

Josué renueva el pacto de Jehová con Israel. Era importante y necesario estar recordando permanentemente al pueblo esta responsabilidad. Nosotros también debemos estar en constante comunión con nuestro Padre Celestial para discernir los caminos del Señor para nuestra vida.

Con Jehová por delante (Jos. 5:13–15) la victoria es segura.

  • Una vez aprendida la lección Dios restaura y da una nueva oportunidad (v.1).

1) La disciplina de Dios no es una disciplina que nos destruye, al contrario, es para restaurarnos y recuperarnos como instrumentos útiles, para su obra, cuando hemos caído.

2) Nos enseña o muestra como debemos actuar con nuestro hermano cuando cae, debemos buscar su restauración y procurar que nuevamente se ponga de pie y sirva al Señor de corazón.

  • Para hacer la obra de Dios hay que estar presto (v.10). Cuando tenemos un trabajo que hacer para el Señor, debemos prepararnos para estar listos con tiempo. Es un mal testimonio el que damos cuando el Día del Señor llegamos atrasados a los servicios en el templo o simplemente organizamos actividades que nos impiden congregarnos.

Josué 9

Nunca te sueltes de la mano del Señor, búscalo en primer lugar y luego decide tus caminos. Sin duda esta es la gran enseñanza que obtenemos en este capítulo, el propio Señor Jesús nos advierte, en Lucas 16:8, al decir que los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de luz (creyentes).

Vayamos viendo, cómo cada vez que Israel actuaba sin consultar a Jehová se llevaban una sorpresa desagradable a poco andar. No actuemos de esa manera nosotros también.

  • El mundo actúa con astucia para desviar al creyente de hacer la voluntad de Dios (vs.3–6). No debemos confiar en lo que el mundo nos propone y pensar que eso mejorará nuestra relación con Dios. Hasta hoy el diablo se mueve con astucia entre el mundo para tratar de desviar nuestra mirada hacia Dios y volverla hacia el hombre y sus concupiscencias.
  • No estar vigilantes en oración puede arrastrar al pecado (v.14). No somos capaces, por nosotros mismos, de detectar cuando el diablo nos rodea con ideas atractivas a la carne, necesitamos la sabiduría del Señor en nuestro corazón, buscar la voluntad de Dios a diario y reconocer nuestra incapacidad para tomar decisiones que sean sabias.
  • Actuar sin someter las decisiones a Dios en primer lugar nos arrastra al error (vs.14–15).

1) ¿Cómo enjuiciar a los israelitas si tan a menudo actuamos de la misma forma? Ayúdanos Padre para no olvidar tus enseñanzas y aprender de lo ocurrido con tu pueblo en los días de Josué.

2) Dios está esperando, a cada momento, que sometamos nuestros caminos a su consideración y que aprendamos a buscar su voluntad a diario.

Josué 10

La primera parte de la Conquista de la Tierra Prometida se conoce como la campaña del sur. Ellos ingresaron en Sittim hacia Gilgal, esto es, por el centro. Luego de derrotar a Jericó y Hai se dirigieron hacia el sur derrotando uno a uno a los reyes y sus ciudades “reino”.

En este capítulo vemos una manifestación patente del Señor que había prometido ir delante de ellos en la Conquista (Jos. 5:13-15), en medio de la batalla, a la oración de Josué Jehová responde deteniendo el sol por casi un día. Ese es nuestro Dios ¡Gloria a Él por su poder que obra en favor de su pueblo! Amén.

  • Cuando el pueblo de Dios tiene su aprobación la victoria es segura (v.8). ¡Qué diferente es tener la tranquilidad que da la seguridad de estar en la voluntad de Dios! Cuando estamos en la voluntad de Dios podemos esperar grandes cosas de Dios y podemos actuar de modo que su nombre sea glorificado.
  • Los recursos de Dios son ilimitados para ir en auxilio de su pueblo y contra sus enemigos (v.11). Podemos confiar absolutamente en el poder de Dios, Él actuará de modo que no quede duda que es su mano la que nos protege y no somos nosotros, por nuestras capacidades que logramos avanzar en la vida cristiana.

Josué 11

Concluida la campaña de conquista del sur (salvo algunos puntos que se indican en este capítulo (las tierras de los Anaceos, pueblos con gente de gran estatura física) vino el momento de emprender la conquista del norte de Canaán. Dios, fiel a su palabra dio ánimo a Josué asegurando que Él había endurecido el corazón de los reyes del norte para que enfrentaran en batalla a Israel, pero que Él les daría el triunfo, que fueran sin temor a la pelea.

Así Jehová estaba cumpliendo sus promesas hechas a través de Abraham, Isaac, Jacob y Moisés para el pueblo de Dios.

  • Dios se complace en que su pueblo haga su voluntad (v.15). Cuando doblegamos nuestra voluntad a la voluntad de Dios, podemos contar con plena confianza de que Dios nos guiará a la victoria sobre el pecado
  • El reposo del pueblo de Dios viene luego de que el pueblo le obedece (v.23). Ayúdanos Padre a aprender esta importante lección, danos fidelidad a tu Palabra y provéenos el descanso que tú ofreces a tus hijos para alabar y glorificar tu Santo Nombre.

 Josué 12

¿Por qué esta lista de reyes derrotados por Moisés y Josué? Se deja el registro expreso para que Israel no olvide la fidelidad de Dios en el cuidado y protección de ellos. En ese tiempo eran ciudades – reino, por eso tantos reyes mencionados.

Como Dios fue fiel en cumplir sus promesas con Israel, de que le daría la Tierra Prometida al patriarca Abraham, así también cumplirá sus promesas hechas para nuestra vida.

 Josué 13

Aún hay tierra por conquistar. Sin embargo, lo más importante en este capítulo es ver que Israel ya estaba apartándose de cumplir las indicaciones de Jehová tal como Él les había hecho saber. Hay pueblos paganos que está permitiendo que permanezcan en medio de ellos. Esto en ese momento podía no afectarlos, sin embargo, más adelante, en el libro de Jueces veremos los resultados desastrosos para Israel que tuvo este relajo en el cumplimiento de la Palabra de Dios.

Obediencias a medias a las ordenanzas de Dios es cómo desobediencia completa (v.13). Guárdanos Señor de oír tus mandamientos, tenerlos claros en nuestra mente y corazón y conformarnos en obedecerlos a medias. Danos la fortaleza y voluntad para honrar tu nombre cumpliendo tus ordenanzas cabalmente.

Josué 14

La tierra fue distribuida entre las tribus de Israel según Jehová había instruido a Moisés.

Caleb recibe la recompensa que le había comprometido Moisés el día que dio su informe como uno de los 12 espías que revisaron la Tierra Prometida (Núm. 14). Han transcurrido 45 años, ahora Caleb, con 85 años, recibe su herencia.

  • Hacer lo que Dios tiene programado para la vida de su pueblo atrae bendición a sus hijos (vs.8–9). Siempre habrá personas que no creerán en las promesas de Dios, fracasando en sus vidas, ayúdanos Padre a ser perseverante como Caleb, a depositar nuestra confianza en ti, que nunca fallas.
  • La fidelidad de Dios es a toda prueba. Cuando promete algo seguro que llegará el momento de ver la realización de dicha promesa (vs.10–12). Señor danos la paciencia necesaria para esperar el tiempo en que cumplirás tus promesas en nosotros. Somos impacientes, queremos ver el resultado de lo que hacemos en la obra del Señor en forma rápida, tal vez, no lo permites para que no vengamos a creer que fue obra nuestra, por eso, pon gratitud en nuestros corazones por contar con tu fidelidad cada día.

Josué 15

En este capítulo vemos en detalle la tierra que le correspondió a la Tribu de Judá. Es interesante pues este territorio fue el que conformó unos 500 años más tarde la base del Reino del Sur.

Sin embargo, debemos tomar nota del último versículo. También Judá, a pesar de muchas gestas heroicas que vivieron y las batallas en las que vencieron a los pueblos paganos de esos territorios, no lograron derrotar a los Jebuseos que habitaban Jerusalem. Tengamos presente que cada pueblo pagano que no derrotaron fue una muestra de falta de confianza en que Dios les daría la victoria y eso se tradujo en el tiempo en un problema para la fidelidad del pueblo a Jehová. Si deseamos vivir en victoria sobre el pecado, así de indispensable es que practiquemos nuestra completa sumisión a la Palabra de Dios.

Dios fortalece a sus hijos para que hagan conforme a su voluntad (v.14). Miremos el ejemplo de Caleb, como a sus 85 años su motivación es cumplir la voluntad de Dios y cómo Dios lo capacita primero y luego bendice su disposición de ánimo dándole la victoria. Este ejemplo nos muestra que es posible tener fortaleza para vencer cuando nuestra esperanza se asienta en Dios.

Josué 16

Se describe la parte de la herencia en tierra que recibieron los hijos de José: Efraín y Manasés. Tal vez lo único que podemos destacar en este capítulo es la fidelidad de Dios a sus promesas hechas a José unos 350 años antes. Jehová lo consideró como el verdadero primogénito de Jacob y lo bendijo con una doble porción, una para cada uno de sus hijos. Dios siempre es fiel.

Sin embargo, tengamos presente que:

La desobediencia a la voluntad de Dios es el inicio del fracaso (v.10). Cuando permitimos que el pecado comience a anidarse en nuestro corazón es el momento en que comenzamos a impedir que Dios se manifieste en nosotros. Esto puede ser lento, pero irremediablemente desembocará en un desastre. Abre nuestros ojos Padre Celestial para detectar los problemas de infidelidad que estamos aceptando en nuestra vida para extirparlos de una vez.

Josué 17

Continúa la descripción de la tierra entregada a Efraín y Manasés.

Ya en el cap. 16 vimos que hubo pueblos que no fueron expulsados de la tierra que ocupaban y ahora se repite la situación. Vean cómo el ser humano rápidamente comienza a acomodar las cosas para que no se vea como una desobediencia a la Palabra de Dios.

  • Cuando los hijos de Dios dejan de depositar su confianza en Él pierden la fuerza para vencer (v.12). Es sólo una excusa pensar que no podemos hacer tal o cual cosa, aunque sepamos que Dios espera que lo hagamos, esta actitud es un pecado que hemos permitido que se aloje en nuestra vida en más de una oportunidad. Danos ánimo para desatender esta falacia satánica y poder disfrutar de las victorias que tienes reservadas para nuestra vida.
  • La Palabra de Dios es para obedecerla, no para acomodarla a nuestro parecer (v.13). Aunque nos parezca una buena decisión subyugar a los incrédulos para restringirles su campo de acción, mantener una relación estrecha con ellos siempre el que terminará contaminándose será el hijo de Dios. (No es posible que en un cajón de fruta la fruta podrida recupere su condición de fruta buena, siempre termina pudriendo al resto).

Josué 18

Aún hay tribus que no han recibido su herencia en la Tierra Prometida, sin embargo, los responsables son sólo ellos pues no han puesto el empeño necesario para lograr el objetivo de la Conquista. Josué los acusa de negligencia. Esa es la razón por la que todavía no logran alcanzar el descanso en los terrenos que Jehová les tiene reservados.

La negligencia para servir al Señor nos aleja de las bendiciones que Él tiene reservadas para su pueblo (v.3). Oremos al Señor para que elimine de nuestra vida todo dejo de negligencia en nuestro servicio a su Santo Nombre.

Josué 19

Concluye la repartición de la Tierra Prometida. Dios se las prometió y Dios se las entregó (recordemos Éxodo 33:2 y Josué 5:13–15).

Me llama la atención la gratitud del pueblo hacia Josué. Concluida la repartición de la Tierra, el pueblo se reúne y le asignaron una heredad especial a Josué.

El apóstol Pablo en Hebreos 13:7 aconseja al pueblo de Dios “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; la fe de los cuales imitad, considerando cuál haya sido el éxito de su conducta. Josué disfrutó de este reconocimiento por parte del pueblo de Israel.

Más adelante Pablo agrega: Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo; porque esto no os es útil Heb. 13:17.

La Iglesia debe estar en oración por los oficiales que el Señor ha puesto al frente de ella (pastores y ancianos gobernantes).

Josué 20

En Éxodo 21 y luego en Números 35 vimos la institución de las ciudades de refugio. En el Antiguo Testamento estas ciudades representaban una posibilidad de vida para quien se hubiera visto envuelto involuntariamente en un hecho de sangre que llegó a costar la vida de otro.

Los creyentes tenemos algo mucho más sublime que una ciudad de refugio. Pablo en Rom.8:1 escribe: Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, mas conforme al espíritu. ¿Cómo no dar permanentemente gracias al Señor por esta salvación preciosa que nos ha dado, entregándonos una vida abundante en Él? Nuestro Salvador es nuestro refugio seguro.

Josué 21

La repartición de la Tierra Prometida concluye con la definición de las ciudades que le correspondería a la tribu de Levi. Ellos no recibieron tierras pues su tarea era ocuparse del culto (estamos en el Antiguo Testamento, en la época conocida como “teocracia” en cuanto al gobierno del pueblo de Dios).

Desde que el pueblo salió de Egipto, Jehová deseaba darles descanso, de la esclavitud egipcia primero y del Éxodo que por la incredulidad tuvo que prolongarse por 40 años. El tiempo de ese descansa ha llegado (v44). Notemos quien es el que da el reposo, es Jehová, esta historia corrobora las palabras del profeta Isaías: El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas Isa. 40:29

Todo lo que Dios se propone hacer con su pueblo ocurre sí o sí (v.45). Como todo lo que Dios ha planificado para nuestra vida es para nuestro bien y todo se ha de cumplir, roguemos al Señor que actúe en nuestra vida para no ser un impedimento que retrase el cumplimiento de su voluntad en nosotros.

Josué 22

La conquista de la Tierra Prometida ha llegado a su fin y con ello, el momento que los ejércitos de Rubén Gad y la media tribu de Manasés (tribus que tenían su heredad al oriente del río Jordán) regresen a sus tierras. Han cumplido con su compromiso.

Antes de atravesar el río Jordán, deciden levantar un altar como testimonio del cuidado que habían disfrutado de parte de Jehová y como testimonio de su compromiso con la Ley de Moisés. El pueblo mal entendió el hecho y los prejuzgó sin pedir razón de lo hecho.

No se debe emitir un juicio a la ligera sin averiguar bien las situaciones primero (vs.11–12).

1) Señor, reconocemos que muy frecuentemente enjuiciamos a personas sin estar enterados de todas las circunstancias que rodean la situación. Danos sabiduría para aprender a considerar en justicia las cosas antes de levantar una opinión que puede resultar errónea.

2) No debemos emitir juicios, no estamos llamados a actuar así sin la dirección de Dios.

Josué 23

Josué ha alcanzado la edad de 110 años, ha cumplido la tarea encomendada por Jehová por medio del Patriarca Moisés.

En este capítulo vemos los consejos sabios de Josué a los Israelitas. Recordemos que había al menos una generación completa que había muerto en el desierto antes de entrar a Canaán, por lo que los líderes del Israel eran unos 40 años menores que Josué.

Hoy el mundo saca a lucir el tema de la brecha generacional frecuentemente, para decir que no es necesario que los jóvenes sean instruidos y guiados por los mayores, esto sólo es un engaño satánico. En el pueblo de Dios no debe existir tal brecha generacional, Pablo al menos no la consideraba (Tito 2).

  • Las victorias del pueblo de Dios no le pertenecen, es Dios quien ha dado la lucha por nosotros y el triunfo (v.10). Qué descanso es reconocer a Dios como nuestro Padre Celestial y cómo alguien en quien no sólo podemos confiar, sino que además guarecernos bajo sus alas. Él protege y fortalece nuestro espíritu capacitándonos para vivir la vida cristiana que nos ha preparado para que nosotros nos desempeñemos ( 2:10).
  • El cristiano no puede descuidar su relación con su Padre Celestial (v.11). Dios ha cambiado nuestro corazón, nos ha dotado de la posibilidad de conocerlo y reconocerlo en todos nuestros caminos. Danos la bendición de no olvidar lo que has hecho por nosotros. Aunque deseamos vivir conforme a tus caminos, reconocemos nuestra incapacidad de hacerlo por nosotros mismos, a Ti acudimos para refrescar y fortalecer nuestro espíritu.
  • Así como Dios manda las bendiciones al pueblo que le obedece, está pronto a hacer efectivas las maldiciones por la desobediencia (vs.15–16). En el temor de Dios debemos gobernar nuestra vida conforme a Su Palabra, de otra manera quedamos expuestos a la disciplina de Dios y que caigan sobre nuestra cabeza la ejecución de la Palabra de Dios. Padre, con tu ayuda danos el gozo de rechazar el pecado y vivir conforme a tu voluntad.

Josué 24

Lo primero que llama la atención en este capítulo es: de dónde mana la autoridad de Josué para dirigir al pueblo de Dios, en el v.2 él inicia su sermón con “Así dice Jehová…”.

Luego de hacer un “recuento expositivo” de la historia de Israel, la conclusión del sermón la vemos en los vs. 14 y 15: Ahora pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de en medio los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres de esotra parte del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváisque yo y mi casa serviremos a Jehová.

El pueblo respondió sentimentalmente, “nunca nos apartaremos de los caminos de Jehová”, pero su corazón no era sincero. ¿Qué y cómo responderemos nosotros a nuestro compromiso de fidelidad a Dios?

  • Para servir a Dios con integridad y verdad lo primero es temer su santo nombre (v.14). ¿Cómo vamos a servir a Dios si no tenemos temor de Él? Lo primero que debemos hacer, si estamos en el servicio de Dios es reconocer que Él nos ha llamado, no somos nosotros quienes hemos escogido. Si es así, somos llamados a depender del Señor, sólo cuando entienda esto estaré preparado para servir a Dios con integridad y verdad.
  • Mantener ídolos activos en el corazón hace incompatible el servicio a Dios (vs.14,23).

1) Examínanos Padre y denuncia a nuestra alma si estamos permitiendo ídolos que entorpecen nuestro servicio a tu santo nombre.

2) Danos la valentía de extirpar esos ídolos y limpia nuestra vida para que nuestro servicio sea eficaz, que podamos llegar con el evangelio a quienes pones a nuestro alcance y que lo podamos exponer con tu poder.

  • Los hijos de Dios deben escoger por Dios y, renunciando a lo demás servirle (vs.15,24). Aunque no tenemos la capacidad innata para servir a Dios, sí podemos usar la voluntad que Dios nos ha dado para rendirla a Él y esperar que su obra de transformación en nuestro corazón nos lleve a renunciar a lo que el mundo nos ofrece y optar por la alternativa única que llenará nuestro corazón: Servir a Dios y honrar su santo nombre.

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