Breve presentación de Deuteronomio

DEUTERONOMIO

Palabra griega que significa “Segunda Ley” o “Repetición de la Ley”.

Deuteronomio transcurre durante el último mes antes de travesar el río Jordán e iniciar la conquista de la Tierra Prometida.

Era necesario que la Ley se repitiera por cuatro razones:

  • Había una nueva generación de Israelitas.
  • Israel iba a afrontar condiciones de vida enteramente nuevas: de ser un pueblo nómada a ser un pueblo sedentario.
  • Estaría en medio de mucha influencia idólatra.
  • La Ley tenía que repetirse para asegurarse Israel que el Pacto todavía era válido para ellos.

Este Libro es más que la repetición de la Ley de Dios a una nueva generación, ya que, las verdades contenidas en él son enseñanzas aplicables tanto a la vida diaria del pueblo en su nueva tierra como a nosotros en el llamado que Moisés hace a saber oír y obedecer la Palabra de Dios. Tener la Palabra de Dios no es un fin en sí mismo es importante amar a Dios y obedecerlo de corazón.

Contenido:

  • Discurso de despedida de Moisés.
  • Repaso de la historia.
  • Repaso de las leyes principales.
  • Solemnes amonestaciones.

Los escritores del resto del Antiguo Testamento, en general, escriben considerando el contenido de este libro. Para nosotros, el Espíritu Santo nos presenta por medio de Moisés grandes principios de vida.

El contenido se presenta organizado en tres discursos o mensajes de Moisés al pueblo de Israel.

Bosquejo de Deuteronomio

  1. Preámbulo | Deut. 1:1–5
  2. Primer discurso de Moisés: Prólogo histórico | Deut. 1:6 – 4:43
  3. Segundo discurso de Moisés: Cláusulas del pacto | Deut. 4:44 – 26:19
  1. Cláusulas generales: Amor y fidelidad | 4:44 – 11:32
  2. Cláusulas específicas: Justicia y santidad | 12:1 – 26:19
  1. Tercer discurso de Moisés: El pacto renovado| Deut. 27:1 – 30:20
  1. Bendiciones y maldiciones | 27:1 – 28:68
  2. Ratificación del pacto y exhortación final | 29:1 – 30:20
  1. Conclusión: El futuro de Israel | Deut. 31:1 – 34:12
  1. Moisés transfiere el liderazgo a Josué | 31
  2. Moisés profetiza el exilio y la restauración | 32
  3. Moisés bendice a las tribus | 33
  4. Moisés muere | 34

Deuteronomio 1

Moisés inicia sus palabras recordando el día que partieron de Sinaí (monte Horeb) y como en 11 días llegaron a Cades–Barnea, a las puertas de la Tierra Prometida. Les recuerda que prestaron atención al informe de 10 de los 12 espías rebelándose contra Jehová lo que prolongó el éxodo por 40 años.

Moisés recuerda el consejo de su suegro de poner jueces que atendieran los conflictos que se suscitaban en el pueblo y como de esa manera él atendía las situaciones más complejas.

  • El juez justo debe dar un tratamiento imparcial e igualitario a quienes está juzgando (vs.16–17). Tenemos deberes en nuestra iglesia en tareas disciplinarias, NO DEBEMOS inclinar nuestro oído a ninguna de las partes por que una sea más influyente que la otra. Consideremos que de estas funciones tendremos que dar cuentas a Dios y no olvidemos que Él es uno de los testigos en la causa.
  • El cuidado de Dios por su pueblo nunca se detiene, es continuo (vs.30–33). Podemos confiar en nuestro Padre Celestial, Él nunca nos desamparará, está con nosotros, si doblegamos nuestra voluntad a la suya nos guía y conduce con seguridad, incluso en los momentos de dificultad.
  • El hombre no puede manipular la voluntad de Dios (vs.41–43). ¿Cuántas veces actuamos con altivez confiando en “nuestros” recursos para hacer la obra de Dios? Señor líbranos de movernos en la vida según nuestro parecer y cuando determinadamente estemos tomando un camino que no es el que a ti te agrada corrígenos con amor.

Deuteronomio 2

Continúa Moisés el recuento de los hechos del éxodo. Deja claro que Jehová no les entregaría a los de Edom pues era la descendencia de Esaú y Él les había dado esas tierras, tampoco les permitió tomar tierras de Moab, descendiente de Lot.

  • La provisión de Dios es oportuna y suficiente (v.7). Gracias Señor porque provees a nuestras necesidades y nos bendices permitiéndonos compartir de lo que recibimos de tu mano. Nunca nos ha faltado, siempre has provisto nuestras familias, incluso con más de lo que necesitamos, has sido generoso y bondadoso. Nuestro corazón desea alabarte por tu providencia y permanente cuidado.
  • La justicia de Dios irremisiblemente se cumplirá (vs.14,15). ¡Qué torpe somos cuando pensamos que algo que hemos hecho ha pasado inadvertido para Dios! Ayúdanos Padre para aprender a vivir consciente de lo que hacemos y a aceptar tu disciplina cada vez que nuestras acciones no sean lo que tú esperas de nosotros.
  • Dios es quien pone los límites, somos llamados a movernos en ese espacio (v.37). Muchas veces queremos ir más allá de donde es prudente y provechoso ir para un hijo de Dios. Danos sabiduría y entendimiento de tu voluntad Padre para detectar con anticipación los límites que nos has puesto de modo tal que no los traspasemos y seamos merecedores de tu juicio.

Deuteronomio 3

Transcurrieron 38 años desde que el pueblo se rebeló en Cades–Barnea hasta que murieron todos los que tenían 20 años o más al momento de salir de Egipto, era el tiempo de preparar la conquista de la Tierra Prometida, la que sería encabezada por Josué.

Moisés recuerda que él no entraría a la Tierra Prometida. Su partida a la Patria Celestial está cerca.

  • El hijo de Dios no debe tener espíritu de temor (miedo) cuando ha puesto toda su confianza en Dios y está en sus caminos (v.22). Danos tu gracia para entender que estás en control de todo, que vamos por la vida bajo tus alas de protección.
  • La voluntad de Dios es infranqueable para el hombre (vs.25,26). Sólo tu gracia nos puede mostrar tu voluntad, así como también nos muestra tus determinaciones en cuanto a nuestra vida. Danos sabiduría para vivir sin tratar de torcer tu voluntad. Danos un espíritu de humildad para aceptar tu voluntad.

Deuteronomio 4

Al concluir este primer mensaje Moisés hace un fuerte llamado al pueblo a obedecer la Ley de Jehová, a rechazar la idolatría y a reconocer a Jehová como el Dios único y verdadero. Atendamos a las preguntas que Moisés plantea y respondámoslas. Es una exposición hermosa y emocionante la que nos ofrece Moisés.

  • La revelación de Dios está completa en la Biblia, no debemos agregar ni quitar de ella (v.2). Debemos atender al consejo de la Palabra de Dios en todo lo que ella nos enseña, tanto en lo que nos resulta grato como en lo que nos parece demasiado exigente. Debemos aplicar toda la Palabra de Dios a nosotros en primer lugar y no pensar que hay partes que están escritas para que otros le presten atención, eso es lo mismo que quitar parte de ella cuando nos encontramos enfrentados a algo que nos incomoda.
  • La formación de los hijos es responsabilidad de los padres (v.9). Los padres no podemos desentendernos de la responsabilidad de guiar a nuestros hijos por los caminos del Señor, incluso estando con nuestros nietos, lo más importante es enseñarles la Palabra de Dios.
  • Sólo Dios es digno de adoración, cualquier cosa que ocupe el primer lugar estará usurpando el lugar de Dios, es idolatría (vs.15–19). ¡Qué difícil se hace cuando confiamos en nosotros para mantener a Dios en el primer lugar! Danos la voluntad de renunciar a todo aquello que lucha por ocupar tu lugar en nuestra vida, ayúdanos para aprender a honrarte, alabarte y obedecerte cada día.
  • Dios es el único que nos libera de la esclavitud del pecado (v.20). Gracias Señor porque nos has escogido, regenerado y dado la salvación de la esclavitud del pecado por medio de tu Hijo. Gracias Padre porque estamos libres de la condenación. Danos tu gracia para mostrar tu evangelio a quienes aún vagan en las tinieblas y esclavitud del pecado, úsanos como instrumento en tus manos.
  • La fidelidad de Dios nos asegura que, aunque temporalmente nos desviemos, Él nos volverá a restaurar (v.31).
  • Esta realidad es un tremendo alivio que nos da el Señor, pero a la vez es una advertencia para mantenernos tomados de su mano cada día para evitar extraviarnos por los senderos que el mundo nos pone por delante.
  • Qué gran cosa es que, la fidelidad de Dios no dependa de nuestra fidelidad.
  • Dios está dispuesto a bendecir nuestra fidelidad a Él (v.40). Ya con el sólo hecho de haber sido redimidos por la sangre de Cristo es suficiente, sin embargo, nuestro Padre Celestial no se ha conformado con bendecirnos sólo así, además, nos invita a prestar atención a su Palabra y nos ofrece bendiciones que no merecemos. Gracias Señor por tus promesas, con tu gracia y dirección esperamos resueltamente serte fiel cada día e impulsar a nuestros hermanos en la fe a no desmayar y atender a tus consejos.
  • Debemos ser testigos fidedignos de la Palabra de Dios (vs.44,45).
  • Es una gran responsabilidad la que pone el Señor sobre nuestros hombros cada vez que debemos exhortar a la Congregación de la Palabra de Dios.
  • Debemos exhortar lo que la Palabra de Dios dice, no lo que a nosotros nos parece que dice. Para esto debemos aplicar los principios de la hermenéutica y no interpretar, la Palabra de Dios, como sea nuestra ocurrencia.
  • Sin temor de Dios no podemos obedecer ni enseñar su Palabra fielmente.

Deuteronomio 5

Moisés vuelve a exponer los Diez Mandamientos al pueblo. Hace un llamado a la fidelidad del pueblo a la Palabra de Dios.

El pueblo expresa su temor de Jehová, tal como nosotros deberíamos atesorarlo en nuestro corazón. Dios espera nuestra obediencia a su Palabra, tal como lo esperó de Israel.

La Palabra de Dios es la regla de fe que debemos seguir cada día (v.32).

1) El Señor nos promete bendiciones si resueltamente nos acogemos a los consejos y ordenanzas de su Palabra.

2) Gracias Señor porque nos prometes bendiciones que son muy superiores a nuestra débil fidelidad, refuerza nuestra voluntad para hacer tu voluntad en nuestra vida.

 Deuteronomio 6

Jehová se revela al pueblo de Israel por medio de Moisés como el Dios único y verdadero (v.4) y luego comienzan los consejos a los padres de familia. Este capítulo es muy importante para las familias de la Iglesia, la invitación del Señor es a prestar especial atención a las instrucciones asociadas a la formación de nuestros hijos en el conocimiento de la Palabra de Dios.

  • Los padres son responsables de la educación cristiana de los hijos (v.7).

1) Dios nos da hijos, los recibimos como una heredad del Señor y administrador de sus almas. Involucrémoslos en el servicio del Señor desde pequeños (Prov. 22:6).

2) Ya que somos bendecidos con hijos fieles al Señor, debemos esmerarnos porque no sea una experiencia aislada en la congregación, sino que todos los padres actúen de la misma forma.

3) Siempre es oportuno y apropiado que repitamos la Palabra del Señor, especialmente frente a los pequeños.

  • El temor de Dios se manifiesta participando activamente en el servicio cristiano (v.13). Tú eres nuestro Padre, nosotros tus hijos, Tú tienes el derecho de gobernar nuestra vida, nosotros el privilegio de ser tus hijos. Deseemos ser hijos reverentes y obedientes a los mandamientos de nuestro Padre. Danos tu gracia Padre para que te sirvamos de corazón, reconociendo que nada somos por nosotros mismos, sino que todo lo debemos a tu misericordia actuando en nuestro favor.
  • El temor de Dios se manifiesta guardando sus mandamientos (vs.16–17). Guardar tus mandamientos Padre es lo que deseamos, guardarlos para honrar tu nombre, guardarlos para no moverte a tener que aplicarnos tu disciplina, guardarlos reconociendo que te pertenecemos y que tienes el derecho de fijarnos las reglas de vida que son para nuestro bien.

Deuteronomio 7

El gran tema de este capítulo es la elección soberana de Dios (Ef. 1:3–7). Esta elección lleva implícita la separación del mundo.

Una expresión singular de esa separación era la de no permitir matrimonios mixtos, con los pueblos paganos que habitaban Canaán. Esta regla en el Nuevo Testamento (2ª Cor. 6:14) se llama “yugo desigual”.

Es interesante que Moisés fija el cumplimiento de esta medida de protección del pueblo en los padres de familia, no en los hijos. Eran y son los padres los que tendrán que responder ante Dios por la elección de sus hijos, especialmente cuando en esa elección, el escogido resulta ser un inconverso. En Deuteronomio no es excusa que los hijos sean mayores de edad, la responsabilidad se mantiene en los padres.

Algunos puntos llamativos y que nos invitan a meditar son los siguientes:

  • El pueblo de Dios está llamado a vivir separado del mundo y sus costumbres (vs.2–4). Debemos examinar con mucha atención las costumbres que estamos permitiendo en nuestra vida diaria. No sea que pensando que lo estamos haciendo bien estemos tomando las costumbres del mundo para llevarlas a la Iglesia y al Templo.
  • Dios se glorifica en la debilidad del hombre (v.7). No debemos olvidar que somos un instrumento en las manos de Dios, Él es el instrumentista no nosotros. Nuestra debilidad deja de manifiesto que la obra no es nuestra obra, sino que de Dios.
  • Las ordenanzas de Dios son para que sus hijos las guarden y vivan conforme a ellas (vs.11–13).

1) Si Dios es nuestro Padre Celestial, debemos actuar con obediencia hacia Él.

2) Debemos demarcar los límites en nuestra vida según los mandamientos de Dios.

  • El hijo de Dios debe ser perseverante en su vida cristiana, no se debe atemorizar ante los inconversos (v.21).Nuestra perseverancia es fruto tanto de la obra que Dios hace en nuestra vida como de la resolución de ser dóciles al consejo de la Palabra de Dios. Obra, Padre en nuestro corazón para tener la docilidad que necesitamos y que, sólo tú, nos puedes dar.

Deuteronomio 8

El valor de la disciplina como instrumento formativo queda de manifiesto en este capítulo. Es mejor prestar atención a la instrucción de la Palabra de Dios que a lo que el mundo nos dice respecto de este tema. Hoy si la Biblia nos dice: ve en esta dirección, el mundo nos dice: NO, ve en esta otra dirección (la que es opuesta a la Palabra de Dios) ¡No prestemos atención al mundo!

  • El cuidado en lo cotidiano no está fuera de los planes de Dios (v.4).

1) Gracias Señor porque sabemos que cada día podemos depositar nuestra confianza plenamente en ti. Tu cuidado y protección nos sorprende. El conocimiento que anticipadamente tienes de cada momento que debemos enfrentar en nuestra vida (bueno, malo o indiferente) alivia nuestro diario vivir (1ª Pedro 1:2).

2) Padre, sabemos que no sólo estas preocupado de los grandes aspectos de nuestra vida, sino que te ocupas hasta de los detalles más ínfimos. ¡Gracias Señor!

  • Dios castiga a sus hijos para corregirlos y volverlos a sus caminos. Siempre tiene objetivos claros para actuar (v.5). Debemos cuidar nuestras acciones, pensamientos e intenciones, todo aquello que, tal vez, el mundo no puede ver pero que Dios conoce y corrige con su disciplina aplicada en nosotros, por ser sus hijos.
  • Absolutamente todo lo que pensamos que es nuestro viene de la mano de Dios (v.17).

1) No debemos poner la mirada en las capacidades que tenemos para tal o cual tarea. Somos incapaces de hacer la obra de Dios por nosotros mismos.

2) Debemos recordar, cada día, que Dios es soberano y nos entrega cosas materiales para que las administremos, nada es nuestro, todo es de Él.

Deuteronomio 9

Al leer este capítulo pensemos en Tito 3:5–7. La elección soberana de Dios por su pueblo, tanto Israel en la antigüedad como la Iglesia actualmente.

Es fácil juzgar a Israel por su permanente rebeldía y desobediencia, hay dos elementos que podemos considerar: La disciplina de oración de Moisés y la misericordia de Dios que actuando con bondad no nos destruye fulminantemente por nuestro pecado.

  • Dios llama a su pueblo a la acción y se coloca en la primera línea, Él encabeza la marcha de su pueblo hacia la victoria (vs. 2–3).

1) Que torpe resulta creer que tenemos la capacidad de enfrentar a Satanás y sus huestes infernales y terrenas y poder vencerlos sin acudir a la dirección de Dios.

2) Con Dios tenemos la victoria segura, podemos predicar su Palabra, vivir la vida cristiana, enfrentar a los enemigos de Él defendiendo la fe y en todo salir vencedor por el poder de Dios, Él va anticipándose a las dificultades que pretende colocar el mundo en nuestro camino y las va removiendo.

  • La misericordia y bondad de Dios se expresan en favor de sus escogidos dándoles la salvación por medio de Cristo (v.6). ¿Qué tenemos para ofrecer a Dios? ¿Habrá algo en nosotros que nos asegure la salvación? Ambas interrogantes las debemos responder con un categórico: “NADA”. Sólo la gracia de Dios que cargo su ira en su propio Hijo, cumpliendo en Él su justicia en nuestro favor, nos permite restaurar nuestra comunión con Él.

Deuteronomio 10

En el recuento de la historia que está presentando Moisés a las nuevas generaciones que poseerán la Tierra Prometida. Hace referencia a Éxodo 34. Es interesante que estas nuevas tablas de piedra en las que Jehová grabó los 10 Mandamientos representan para el pueblo una segunda oportunidad, es la misericordia de Dios en acción, es un llamado de Dios a la fidelidad de su pueblo a pesar de que el pueblo había pecado, es lo mismo que ocurre en nuestra vida, Dios siempre está llamando al corazón de sus hijos y los acoge cada vez que tomamos conciencia de nuestro pecado y acudimos a Él en arrepentimiento y fe para confesar nuestros pecados y pedir el perdón.

Dios, hoy, demanda de nosotros lo mismo que pidió a Israel, que entreguemos nuestro corazón a Él (Prov. 23:26, Santiago 4:6–7), Dios demanda de nosotros que nos sometamos a Su Palabra.

  • Dios bendice nuestra fidelidad y obediencia (vs.12–13). No merecemos ninguna bendición de parte de Dios, sin embrago, su amor es tan grande que nos promete bendición si nos determinamos a doblegar nuestra voluntad a la suya por medio de obedecer sus mandamientos, sabemos que ellos no nos aseguran la salvación, pues la tenemos segura en Cristo, pero vivir conforme a los preceptos de Dios nos permite conocer su carácter e imitar su conducta.
  • El único digno de alabanza es Dios (v.21). Muchas veces, después de un mensaje hay hermanos que tratan de alagar al predicador por el mensaje, somos muy torpes si prestamos atención a esas palabras, toda la honra y gloria debemos derivarla a nuestro bondadoso Padre Celestial, que por su gracia nos permite ser instrumento en las manos del Espíritu Santo para exhortar a la congragación.

Deuteronomio 11

En este capítulo Moisés desarrolla dos temas: El amor y el servicio a Dios. Comienza con una conclusión de lo que leímos en el Cap. 10 y de inmediato cambia para dirigirse a los israelitas que salieron de Egipto con menos de 20 años y que vivieron todo el rigor de Jehová en contra de Egipto y el cuidado de Él en la travesía que estaba llegando a su fin, destacando que la mejor manera de expresar nuestro amor a Dios es obedeciendo sus mandamientos. Una lección muy importante para cada uno de nosotros hoy.

  • El amor a Dios se expresa con la obediencia a sus ordenanzas (v.1,32). ¿De qué nos sirve afirmar que amamos a Dios si no estamos dispuesto a cumplir sus ordenanzas?
  • Proteger el corazón rodeándolo con la Palabra de Dios (vs.16–18).
  • La forma más segura de mantener una comunión sana con nuestro Padre Celestial es llenarnos de su Palabra.

2) El poder de la Palabra de Dios es el que nos asegura la victoria contra Satanás.

  • La enseñanza de los hijos es responsabilidad de los padres (vs.19–20). En un mundo que trata de arrebatar a los hijos del seno paterno, Dios nos advierte que no debemos desatender la formación cristiana de nuestros hijos. No es fácil enfrentar al mundo y sus motivos satánicos que tratan de hacer desaparecer a la familia como instituyó Dios. Danos de tu fortaleza Padre para hacer notorio y presente el consejo que das a tu pueblo en cuanto a la formación cristiana de nuestros hijos.

Deuteronomio 12

Conociendo lo voluble que es el carácter del ser humano, Dios manda a destruir todo vestigio que pueda arrastrar al pueblo a la idolatría. No somos distintos al pueblo de Israel, por eso Dios demanda de nosotros nuestro corazón (Prov.23:26).

Un Dios de orden demanda orden a su pueblo y expresar la alegría de estar adorando al único Dios vivo y verdadero.

El capítulo concluye con una fuerte advertencia contra la idolatría, noten a las barbaridades que arrastra este extravío de los caminos de Dios.

  • El hijo de Dios debe extirpar de su corazón lo que veneró antes de convertirse al Señor (v.1–3). Debemos estar alertas de lo que estamos anidando o dejando rebrotar en nuestro corazón. Satanás es muy astuto y tratará de reanimar el fuego de la impiedad propia de nuestro viejo hombre. Dios nos cuida, pero también demanda nuestra atención y rechazo activo de todo aquello que nos puede llegar a alejar de la comunión con Él.
  • El creyente vive bajo la seguridad de la salvación obrada por la gracia de Dios en él (v.10). Que tremendo alivio saber que ya estamos bajo el resguardo de nuestro Padre Celestial. Que paz más maravillosa es la que podemos disfrutar hoy por la gracia de Dios obrando en nuestro favor. Antes, nuestra realidad era el infierno hoy es la vida eterna ¡gloria a Dios por su don inefable!
  • El sustento de los obreros del Señor es responsabilidad de la congregación (v.19). Los siervos del Señor dedican sus vidas para el servicio de Dios y de la Iglesia, eso se traduce en que debemos administrar la Palabra de Dios a nuestro corazón, al de nuestra familia y a la Iglesia. Y la Iglesia debe velar porque el siervo del Señor requiere de los recursos para vivir, ellos los requieren y deben recibirlos de la congregación.
  • Obedecer y observar los mandamientos de Dios atraen para el pueblo de Dios sus bendiciones (v.28). Nunca Dios nos pide algo que no podemos hacer o cumplir, pues, antes de hacerlo nos capacita para actuar así. Luego, no tenemos excusas para desobedecer e incumplir los mandamientos del Señor.

Deuteronomio 13

Los falsos profetas pretenden arrastrar al pueblo de Dios a servir a dioses falsos, debemos ser muy cuidadosos y discernir a la luz de la Palabra de Dios los mensajes que recibimos.

Es interesante cómo estos enemigos de Dios se tratan de colar en la congregación actuando sigilosamente para no ser detectados en forma prematura y poder provocar daños en la congregación (Judas 4), una actitud así en el Antiguo Testamento se pagaba con la vida.

Los falsos profetas (maestros) deben ser rechazados por el pueblo de Dios (vs.1–3).

1) Danos sabiduría y discernimiento para reconocer a los falsos profetas que pululan en nuestros días en las Iglesias.

2) Señor, enséñanos cómo instruir a la congregación para que esté preparada y sepa reconocer y rechazar a los falsos profetas que pueden llegar a la Iglesia.

Deuteronomio 14

Encontramos dos secciones en este capítulo:

  1. Definición de tipos de animales que el pueblo podía comer. En estas cláusulas sanitarias podemos observar motivos de precaución a enfermedades que algunos animales pueden traspasar a los seres humanos.
  2. Un llamado a apartar el diezmo y entregarlo para el servicio de la obra.

Somos un pueblo que pertenece a Jehová, Él es nuestro Señor (vs.1–2).

1) El día en que creímos en Jesús como Salvador dejamos de pertenecernos a nosotros mismos y pasamos a ser propiedad del Señor, redimidos por su sangre nos adquirió para ser de Él. Como nuestro Señor tiene todo el derecho de exigirnos una conducta que le honre y glorifique.

2) Nuestro testimonio debe ser un reflejo de nuestra condición de hijo de Dios, por eso debe ser un apoyo irrefutable cada vez que presente el evangelio a los inconversos.

Deuteronomio 15

Moisés recuerda las condiciones presentes en Éxodo 21 y 23 en cuanto al año de remisión, cada 7 años las cuentas entre israelitas debían quedar en cero, Jehová advierte que Él estará pendiente de la actuación de ellos, pesando sus corazones y retribuirá a quienes obren de corazón por el bien de los más necesitados sin considerar que lo que ellos les presten, al séptimo año la deuda pendiente quedará en cero.

Los vs. 16 y 17 nos presentan una bella ilustración de nuestra relación con nuestro Padre Celestial. Cuando llegaba el año de la remisión (perdón) los siervos quedaban libres, sin embargo, un siervo viendo el trato con amor que recibía de su señor podía escoger permanecer bajo su servicio, de ser así, el señor horadaba la oreja del siervo y eso indicaba que quedaría indefinidamente como siervo de su señor. Nosotros hemos recibido una marca similar a esa marca imborrable del siervo que amaba a su señor, al creer en Jesús como nuestro Salvador y Señor.

El pueblo de Dios nunca debe olvidar que fue esclavo del pecado (v.15). No somos hijos de Dios por méritos propios, la condenación a causa de nuestro pecado era lo único nuestro. Gracias Padre por tu Hijo que al morir permitió que tú nos redimieras e hicieras tus hijos y nos libraras de la esclavitud atroz que el pecado ejercía sobre nosotros.

Deuteronomio 16

Se presenta en este capítulo una revisión de las fiestas anuales establecidas en Éxodo 23 y 34, el recuento parte con la celebración de la Pascua, recuerdo de la liberación de la esclavitud en Egipto. En estas fiestas debían participar todos los hombres mayores de 20 años e idealmente sus familias.

Moisés concluye el capítulo refiriéndose a la administración de justicia, se hace hincapié en la aplicación de justicia sin hacer acepción de personas.

La justicia debe ser impartida imparcialmente por los tribunales de la Iglesia que corresponda (v.18–20).

1) No debemos hacer acepción de personas.

2) No debemos favorecer a unos en perjuicio de otros.

3) Con la sabiduría de Dios debemos juzgar dando oportunidades por igual a cada parte y escuchar la versión de los hechos a cada uno sin prejuicios.

4) Debemos confiar en la gracia de Dios, que por la obra del Espíritu Santo iluminará nuestro espíritu para discernir con justicia y verdad.

Deuteronomio 17

La aplicación de la justicia, si bien era severa, nos muestra la gravedad de nuestro pecado ante la Santidad de nuestro Padre Celestial, si hoy no somos consumidos por nuestros pecados es exclusivamente por la misericordia y bondad de nuestro bendito Señor.

El respeto a las instituciones puestas por Dios muestra nuestra sumisión a Él (vs.8–13).

En los vs.14–20 ya se anticipa la existencia en el futuro de una monarquía en Israel.

  • Dios observa lo que hay en el corazón de sus criaturas al momento de ofrendar (v.1). Dios demanda de nosotros un corazón limpio y temeroso de Él. El acto de ofrendar es un momento muy solemne, reconocemos que todo lo que tenemos lo hemos recibido de parte de Dios (1° Crón.29:14) y conscientes de eso apartamos para Él lo mejor que esté a nuestro alcance. 
  • No se ha de juzgar y condenar a alguien con el testimonio de un solo testigo (v.6). Señor, ayúdanos a recordar este principio, danos la sabiduría necesaria para actuar con justicia. ¿Cómo saber si la acusación es injusta si tú no nos guías por el camino de la indagación y nos capacitas para pesar los corazones?

Deuteronomio 18

El sustento de los obreros del Señor debe ser provisto por el pueblo de Dios (vs.1–8).

El segundo punto que presenta Moisés en este capítulo es muy importante en nuestros días, pues se establece el principio de “Separación Bíblica” del pueblo de Dios, lo que se debe expresar en que nuestras costumbres no deben confundirse con las del mundo, recordemos que nuestra única regla de fe y conducta es la Biblia, la Palabra de Dios.

El capítulo concluye con un párrafo profético, los vs.15–22 se refieren al Mesías prometido, a nuestro Señor Jesucristo.

  • El pueblo de Dios no debe tomar las costumbres del mundo (vs.9–14). Es fácil recriminar a otros por sus conductas, Señor con tú auxilio podremos vivir mirándote a ti y sólo a ti. No dejes que las costumbres del mundo nos seduzcan y cautiven nuestra alma.
  • El predicador debe tener temor de Dios al dar el sermón a la congregación (v.20). ¡Qué gran responsabilidad tenemos, los predicadores, cada vez que debemos exhortar la Palabra de Dios! Debemos aprender a no confiar en nuestras habilidades, eso nos llevaría a presentar palabras humanas, deseemos ser guiado por el Santo Espíritu para pronunciar palabras de vida.

Deuteronomio 19

Se añaden 3 ciudades de refugio más, esta vez al Poniente del río Jordán, en las tierras de Canaán. Estas se suman a las 3 disponibles al Oriente del río Jordán, mencionadas en Deut. 4:41–43.

En el v.14 se instruye a respetar la propiedad privada: Nadie tiene derecho a correr la señal de deslinde de una propiedad ajena.

En los vs.15–21 Moisés recuerda al pueblo las normas de conducta que se debía seguir al enfrentar un juicio en cuanto a la cantidad mínima de testigos que se debía exigir antes de dictar sentencia, la cantidad de testigos estaba vinculada con la objetividad que requería el juez para dictar sentencia.

Deuteronomio 20

En este capítulo, nuevamente nos encontramos con fundamentos de la doctrina de “Separación Bíblica”, Moisés la hace para instruir al pueblo en la voluntad de Dios, movido siempre por su Santidad y celo del pecado que turba nuestro corazón.

Las reglas para la guerra dan cuenta del cuidado de Dios para preservar a su pueblo, que viviría rodeado de pueblos paganos (Fil. 2:15).

  • Aunque parezca que las situaciones difíciles el pueblo de Dios las enfrenta solo, siempre Dios está ahí (v.4). Ante las asechanzas del diablo y del mundo, danos la tranquilidad en la certeza de que no estamos solos. Tu mano nos guiará. Gracias Padre por el cuidado permanente que desfrutamos de tu parte.
  • La convivencia con el mundo corrompe a la Iglesia (vs.17–18). Debemos ser firmes en oponernos a las tendencias que tratan de contemporizar con el mundo. Las costumbres del mundo podrán ser mayoritarias en la sociedad, pero eso no las valida ni las hace rectas a los ojos de Dios. Aunque a los ojos parezcan atractivas, eso no las hace buenas para el hijo de Dios.

Deuteronomio 21

Es interesante ver en este capítulo un acto de los ancianos de una ciudad para testificar que ellos no tenían culpa en la muerte de alguien encontrado del que se desconoce totalmente el autor de dicho homicidio, los ancianos se lavaban las manos en señal de no ser los culpables, tal como lo hizo Pilato ante el pueblo de Israel antes de condenar a Jesús a la cruz. Estas estipulaciones legales sólo se presentan en este capítulo.

Hay diversas leyes que se presentan en los vs.10–23. Es de especial interés fijarse en las normas de disciplina.

Otro punto interesante es el que se presenta en los vs.22–23, nos recuerda la premura de José de Arimatea para bajar el cuerpo sin vida de nuestro Salvador para depositarlo en un tumba antes de que concluyera el día.

La maldición de la cruz sobre Jesús es el precio que estuvo dispuesto a pagar por la humanidad (vs. 22–23). Pareciera tan fácil para nosotros tener el perdón de nuestros pecados, sin embargo, es así porque Jesús estuvo dispuesto a llevar sobre sí la maldición de la cruz. Ayúdanos Señor a mantener vívido en nuestra mente y corazón lo que tu Hijo hizo por nosotros.

Deuteronomio 22

En este capítulo se inicia una sección del libro que se extiende hasta el capítulo 26.

El tema central es considerar que el pueblo de Dios está llamado a ser un pueblo santo, apartado.

Es interesante destacar que varias de las leyes que Moisés presenta aquí no aparecen en otras secciones del Pentateuco.

Al leer este capítulo reflexionemos en la Santidad de Dios y el celo que Él manifiesta por su santidad. Oremos al Señor que nos libre de caer y entreguemos nuestra vida a Él para que nos guíe por el camino que ha trazado para cada hijo suyo, que será sin duda para la alabanza y gloria de nuestro bendito Padre Celestial.

El pueblo de Dios debe velar activamente por los bienes del prójimo (vs.1–4). Es parte de nuestro testimonio que a veces descuidamos. Tenemos que ser consciente de nuestra responsabilidad hacia nuestro prójimo. Recordemos que el primer mandamiento es amar a Dios y el segundo es amar al prójimo. Al velar por los bienes de nuestro prójimo estamos viviendo de acuerdo con lo que Dios espera de nosotros.

La vestimenta debe mostrar con claridad el género de cada uno (v.5). Los hijos de Dios no debemos llamar a confundir a otros con nuestro vestuario y modo general de presentación personal. Somos llamados a mantener el orden de la Creación, recordemos: “hombre y mujer los crio” (Gén. 1:27).

Deuteronomio 23

Este capítulo es una continuación del anterior. Estas leyes, sin duda, nos muestran el carácter de Dios, su Santidad y su deseo de que su pueblo viva conforme a esta santidad que honra y glorifica a Dios.

Aprestémonos a vivir pía y santamente honrando a quien entregó a su Hijo Unigénito para que diera su vida por nosotros, no olvidemos que hemos sido comprados por precio.

Cuando el pueblo de Dios promete algo debe cumplirlo, de otra manera estará en pecado (vs.21–23). Señor mueve nuestro corazón a tomar compromisos a firme contigo. Danos el gozo de llevar nuestra vida al lugar donde tú esperas que esté. No queremos evitar nuestro compromiso contigo y con tu causa para quedar libre de responsabilidades (Ecl. 5:1–7).

Deuteronomio 24

Jesús en Mateo 19 habla del divorcio y se refiere a Deut.24:1–4, diciendo que esta ley fue puesta a causa de la dureza del corazón del hombre, pero reafirma la voluntad de Dios de que el matrimonio es una institución para toda la vida.

La segunda parte del capítulo (vs. 5–22) en general, es un llamado a velar por el bien del prójimo.

La responsabilidad por el pecado del hombre es personal (v.16). Sólo Cristo pudo y ocupó nuestro lugar, al morir en la cruz. No tenemos la facultad para hacer una defensa por nuestros hijos ni ellos responsabilidad por la forma en que llevamos adelante nuestra vida. Debemos mantener presente en nuestra mente, cada día, que somos responsables ante nuestro Padre Celestial por la manera en que estamos administrando nuestra vida.

Deuteronomio 25

El castigo debe ser proporcional a la falta pero nunca destruir al castigado si su pecado no está con sentencia de muerte.

Dios proveyó una forma de conservar el linaje de los hijos de Israel, esto se conoce como la Ley del Levirato (Ruth hizo uso de ella al casarse con Booz).

La tercera sección de este capítulo (vs.11–19), nos señalan el celo de Jehová por la vida santa de su pueblo, los castigos enunciados son implacables para el culpable.

La bondad de Dios se deja ver en que cuando su pueblo actúa de forma correcta en todo, Dios se compromete a bendecirlo prolongando sus vidas.

Dios exige de sus hijos ser honestos (vs.13–15). Parte activa de nuestro testimonio cristiano debe pasar por la honestidad. No debemos olvidar que, aunque pudiéramos engañar a nuestro prójimo, ese engaño deshonesto no pasa inadvertido para Dios. Nuestra conducta debe ser para agradar a Dios por sobre todas las cosas.

Deuteronomio 26

Este capítulo es una reiteración de lo establecido en Números 15.

En el v.5 se dice de Jacob que era Siro, esto hace referencia al tiempo que él vivió en Padam Aram.

Las primicias eran un reconocimiento de cómo Jehová los había librado de la esclavitud de Egipto y llevado a una tierra fértil (“que fluye leche y miel”).

Los israelitas al ofrendar debían recordar los mandamientos y disponerse a vivir según ellos.

Además, debía expresar su cuidado por los levitas, extranjeros, huérfanos y viudas, al hacerlo así estaba agradando a Jehová.

El cap.26 concluye con una hermosa promesa de protección de Jehová a su pueblo escogido.

  • Dios está atento a la oración del pecador que reconoce su esclavitud del pecado (vs.6–9).

1) Gracias Padre porque sin merecerlo nos has escogido para ser tus hijos, nos has llamado desde la esclavitud del pecado, que nos tenía bajo opresión, y nos has dado la libertad en tu Hijo.

2) Dios libra de la esclavitud del pecado por medio de la sangre de su Hijo derramada en la cruz a quienes nos ha escogido.

  • Dios manda a su pueblo a obedecer sus mandamientos. Su pueblo obedece con gratitud por la bondad que Él manifiesta hacia él (v.16). Aunque debemos reconocer que al obedecer los mandamientos de Dios nuestra alma se regocija, a menudo nos hallamos desobedeciendo. Padre, danos consciencia de nuestro pecado y obra en nuestra voluntad para reconocerlo y con espíritu de arrepentimiento sincero disponernos a ir a tus pies para recibir el perdón.

Deuteronomio 27

La memoria de lo hecho por Jehová en favor de su pueblo debía expresarse en monumentos conformados por piedras enteras, sin la intervención del hombre para alterar sus formas. En ellas debían transcribir la ley. Además de levantar altares donde presentar los sacrificios establecidos por Dios. Todos los sacrificios del A.T. son una ilustración de lo que sería el sacrificio perfecto del Hijo de Dios, el Mesías prometido.

El capítulo concluye con una serie de maldiciones que afectarían a quienes transgredieran la ley que Dios había entregado al pueblo para regirlos.

Es notable cómo el pueblo al unísono tomó nota de cada una de las maldiciones con un “Amén” que tiene que haber retumbado en el estrecho valle que separa el monte Gerizim del monte Ebal.

Levantar un memorial de la Palabra de Dios para no olvidarla y perder el camino recto (vs.2–3,8). Señor, queremos llevar tu Palabra grabada en nuestros corazones, con tu ayuda permite que la esculpamos ahí. Que cada día nuestra mente vaya ante tu Palabra para orientar nuestros pasos por la senda que has trazado desde la eternidad para nosotros, tus hijos.

Deuteronomio 28

En este capítulo vemos el gran contraste que significa para los hijos de Dios la obediencia a la Palabra de Dios y la desobediencia. Es notable y debe impactarnos la forma gráfica que usa Dios para mostrar las consecuencias tanto de la obediencia como de la desobediencia. Considera que tus acciones siempre estarán a un lado u otro y según tu conducta recibirás lo justo de parte de Dios. Dispongámonos a obedecer y vivir gozando de la generosa y bondadosa mano de Dios.

  • La Palabra de Dios debe ser escuchada con disposición a prestar atención diligentemente a su consejo (v.1). Señor, tú conoces nuestros deseos de vivir conforme a tu Palabra, sin embargo, nos desviamos tan frecuentemente tomando caminos que no te agradan, y a menudo nos mantenemos en forma contumaz en ellos. Danos sabiduría para revisar a diario el rumbo de nuestra vida. Quita de nosotros todo espíritu de rebelión hacia tus mandamientos y danos el gozo de disfrutar viviendo por ellos.
  • Dios no escatima bendiciones como recompensa de la fidelidad de su pueblo (v.12). Nada merecemos de Dios, no obstante, disfrutamos a diario de las bendiciones que Él tiene para nosotros y nuestra familia. Con tu dirección esperamos no apartarnos de tus caminos.
  • Dios corta sus bendiciones cuando su pueblo rebeldemente rechaza obedecerle (vs.15,45). No tenemos derecho a recibir las bendiciones que Dios nos ofrece por ser obedientes a su Palabra, Él nos las da por su misericordia y bondad. Sin embargo, si nuestra conducta es de desobediencia, Dios tiene todo el derecho de aplicar su disciplina restauradora. Con la gracia de Dios esperemos recibir la menor cantidad de maldiciones y aprender a que no hay vida mejor que la vida del hijo de Dios que obedece a su Palabra.
  • La desobediencia del pueblo de Dios le impide a Dios hacer realidad sus promesas (v.62).

1) Si Dios es nuestro Señor, tiene todo el derecho de exigirnos obediencia a sus ordenanzas.

2) Dios no pasa por alto nuestra desobediencia pues de hacerlo así, permitiría que nos extraviemos por las sendas de Satanás y eso no mostraría el amor que tiene por nosotros.

3) Somos muy torpes al pensar que podemos desobedecer la voluntad de Dios expresada en su Palabra y salir indemne.

Deuteronomio 29

Acercándonos al final del Deuteronomio, Moisés llama al pueblo para recordarles el pacto que habían hecho con Jehová en el Monte Sinaí, el compromiso que habían tomado de vivir fieles a Jehová y a no ir tras los dioses paganos.

Moisés que conoce la tendencia constante del pueblo por desobedecer la Ley de Dios les advierte y recuerda que la idolatría sólo traerá la maldición hacia el pueblo.

Hermanos, este es un mensaje que debe movernos a meditar reflexivamente cómo está nuestra relación personal con Dios, busquemos su rostro a diario, disfrutemos de las bendiciones que Dios nos tiene preparadas por ser fieles a Él.

  • La soberbia anidada en el corazón del hombre lo hace actuar contra la voluntad de Dios (vs.18–19). ¿Cuántas veces dejamos que la soberbia se apodere de nosotros y que gobierne nuestra conducta? Señor te rogamos que tu Santo Espíritu ilumine oportunamente nuestra mente y conciencia para advertir el peligro. No nos dejes divagar en el terreno movedizo que es actuar soberbiamente contra tus preceptos.
  • Revelarse contra Dios no es gratis, tiene un precio de amargo dolor (vs.25–28). Si somos tus hijos, nuestro anhelo debería ser que tu nombre sea glorificado y que podamos ser usados para esto que es el fin principal de tu criatura. Perdónanos Padre si por nuestra conducta somos motivo de descrédito del evangelio y el mundo hace mofa del poder que tienes para gobernar a tus hijos. Sabemos que si nos revelamos tendremos que pagar las consecuencias de nuestro pecado.
  • La Palabra de Dios tiene todo lo que necesito saber de Dios y de mi condición frente a Él, es completa (v.29). Quita de nosotros ese espíritu insano de pretender conocer lo que tú no has revelado en tu Palabra. Danos el gozo de disfrutar lo revelado, es suficiente para reconciliarnos contigo, no necesitamos más.

Deuteronomio 30

Los vs.1–10 nos muestran la gracia de Dios en favor de su pueblo en todo su esplendor. A pesar de que muchas veces nuestra conducta nos hace merecedores de la disciplina de Dios, Él siempre está atento a nuestro clamor sincero por perdón y está pronto a perdonarnos y restablecer nuestros privilegios como hijos de Dios.

Los vs.11–20 son un desafío que, como creyentes, debemos prestar atención. Es cierto que desde que creímos en Jesus como nuestro Salvador nuestro destino eterno es seguro, sin embargo, según sea nuestra conducta Dios guiará su mano para mantenernos en el camino que Él ha trazado para cada hijo suyo. No pruebes la mano de Dios viviendo en desobediencia a su Palabra, prefiere y elige tu sumisión a Él y disfruta tu vida cristiana cada día que Dios te dé sobre esta tierra.

La mano salvadora de Dios está dispuesta a tomar a sus hijos si éstos se vuelven arrepentidos a Él (vs.1–3). Gracias Señor. No merecemos tu reconciliación ni tu redención, sin embargo, nos muestras tu amor atrayéndonos a tu regazo para volver a descansar en ti. Fortalece nuestro espíritu para que valoremos la maravilla de la reconciliación que obras en nuestros corazones.

Deuteronomio 31

El final de la vida de Moisés se acerca, 120 años le dio Dios para servirlo. Ahora es el momento de Josué. Los consejos de Moisés a Josué podemos considerarlos como los consejos de un padre a un hijo que tendrá que enfrentar situaciones difíciles sin tenerlo a él a su lado. Consideremos estos consejos y apliquémoslos a nuestra vida diaria. La fidelidad a Dios sólo trae bendición para los hijos de Dios.

La lectura permanente de la Ley tiene su paralelo en nuestros días en la práctica de leer la Palabra de Dios cada día, meditando en ella y siendo alimentados espiritualmente por la obra del Espíritu Santo en nuestros corazones.

  • Dios acompaña a su pueblo y, si éste se deja guiar, podrá avanzar con certeza por la vida (v.6). Resulta muy absurdo y torpe cuando pensamos que vamos solos por la vida. Dios siempre está y estará donde nosotros estemos, es Omnipresente.
  • La Palabra de Dios se aprende escuchándola y prestando atención a su mensaje (v.12). Danos un oído presto a oír el mensaje del evangelio, llénanos del deseo de conocer tu Palabra en profundidad. Por tu gracia permítenos conocerte y que ese conocimiento embargue nuestra alma de tu temor.
  • Dios no soporta que su criatura se haga de ídolos para adorarlos como si fueran dioses (v.16–18). Sabemos que exiges ocupar el primer lugar en nuestra vida. Y que eres un Dios celoso que no estás dispuesto a pasar por alto nuestro pecado. Sabemos que cualquier cosa que esté ocupando el primer lugar en nuestra vida se alza como un ídolo y con esa actitud te desplazamos a un lugar indigno de ti. Señor todo esto lo sabemos intelectualmente, ayúdanos para hacerlo carne.

Deuteronomio 32

Disfrutemos este hermoso cántico de Moisés.

Es un hermoso salmo que entona reconociendo la grandeza de Jehová, su Santidad y poder cuidando y proveyendo a su pueblo escogido.

Moisés reconoce la fidelidad de Dios a pesar de la infidelidad del pueblo y nos invita a depositar en El toda nuestra confianza.

Sólo Dios es digno de adoración y de recibir honra y gloria de parte de sus criaturas.

  • Los caminos de Dios son perfectos y rectos, los preparó para que anduviésemos por ellos (v.4). Bendice nuestra alma viendo la perfección y rectitud que ennoblece tu nombre. Aunque hay ocasiones en que se nubla nuestra vista y pareciera perder el camino, condúcenos tú de regreso a la senda que planificaste para nuestra vida antes de la fundación del mundo.
  • Los mayores deben educar en la Palabra del Señor a los menores (v.7). Esta es una gran responsabilidad. Con nuestra vida, ¿qué evangelio estamos mostrando en nuestra congregación? Deseamos ponernos bajo tu protección para reflejar tu luz a los que nos rodean.

Deuteronomio 33

Moisés se apresta a cerrar el libro de Deuteronomio y se reserva este tiempo para bendecir a Israel y lo hace tribu por tribu.

Nombra a Israel como Jeshurun, un nombre poético de Israel que significaba “pueblo recto”, “justo”. Lo hace así para llamar fuertemente la atención a que es necesario que sean fieles a la Ley de Dios. Hoy la iglesia debe ser este pueblo recto, justo que no olvida la Palabra de Dios.

Dios no olvida a su pueblo a pesar de lo que el pueblo hace (v.29). La seguridad de la salvación la encontramos en la fidelidad de Dios, no en la nuestra, si así fuera un día estaríamos perdidos y otro, salvados, pero la fidelidad de Dios obrando en nuestro favor nos permite gozar de la bendición de una salvación eterna.

Deuteronomio 34

Dios le mostró a Moisés toda la tierra que le daría a Israel, según su promesa a Abraham. La fidelidad de Dios se deja ver en el cumplimiento de cada promesa suya.

Moisés murió de edad de 120 años. Su vida fue un servicio a Dios. El poder de Dios se manifiesta en el cuidado que tuvo de Moisés desde su nacimiento hasta el día de su partida a la Patria Celestial.

Ahora comienza el turno de Josué, el conquistador de la Tierra Prometida.

Al cerrar el libro de Deuteronomio, una última reflexión: Moisés vivió para llevar al pueblo de Israel desde la esclavitud en Egipto a la Tierra Prometida, sin embargo, en su vida nunca tuvo la oportunidad de estar en ella. La consecuencia del pecado lo impidió. ¿Cuántas bendiciones perdemos en nuestra vida como consecuencia de nuestra desobediencia a Dios?

 La Palabra de Dios se cumple a todo evento, no hay en el hombre poder para alterarla (v.4). Si Moisés sufrió las consecuencias de un momento de extravío donde, movido por sus pasiones carnales, actuó violentando la Palabra de Dios, y no pudo entrar a la Tierra Prometida ¿Por qué pensar que en nuestro caso nuestra desobediencia no tendrá consecuencias?

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