Breve presentación de Levítico

LEVÍTICO

La palabra proviene del griego y significa perteneciente a Levi o “asuntos de los levitas”.

Este libro contiene las instrucciones dadas directamente por Dios a Moisés.

Levítico constantemente enfatiza la santidad de Dios y la necesidad del hombre de responder con santidad en cada aspecto de su vida diaria.

Este libro nos enseña que la santidad producida por el Espíritu Santo en el corazón de los hijos de Dios, el creyente la debe mostrar exteriormente.

Contenido:

  • Fiestas Sagradas.
  • Leyes varias.

Bien podemos titular a este libro: Levítico – El camino a la santidad.

A la luz del Nuevo Testamento, Levítico sienta las bases para la compresión cristiana de la necesidad de la santidad, el rol representativo y exaltado del sumo sacerdote y algunos otros conceptos teológicos importantes.

 Bosquejo de estudio para Levítico

  1. Levítico 1–15 – LA LEY
    1. Capítulos 1–7: Ofrendas
    2. Capítulos 8–10: Obediencia del sacerdocio
    3. Capítulos 11–15: Separación de lo inmundo
  2. Levítico 16 – LA GRACIA

El día de la Expiación

  1. Levítico 17–27 – LA SANTIDAD

Pureza ética del pueblo y fiestas religiosas

Observen que la corriente del libro sigue una verdadera línea de pensamiento evangélico:

  • En primer lugar, hay leyes para decirles a los israelitas cómo deben acercarse a Dios (parte 1).
  • Pero cuando fallan en obedecer, pueden disponer de un sacrificio sustitutivo (parte 2).
  • Entonces, desde esa posición de perdón y gracia, el pueblo es llamado a vivir vidas santas (parte 3).

Teniendo presente esto leamos con especial atención sus 27 capítulos.

Levítico 1

El holocausto – expiación por el pecado (“cubrir el pecado” o “limpiar el pecado”).

Fijemos nuestra atención a las características que debía tener el animal escogido para ser ofrecido a Dios como holocausto o expiación por el pecado. Considerando que cada uno de los sacrificios que se describen en la Ley tenían por finalidad mostrar algún aspecto del sacrificio de Jesucristo, el Cordero de Dios, no podía presentarse un animal cualquiera, debía ser perfecto.

Esto nos debe llevar a meditar en cómo es lo que Dios espera de nosotros sus hijos.

  • Los pecados cubiertos por el sacrificio de un animal inocente y perfecto (vs.2,3). Por la gracia de Dios estamos cubiertos bajo la sangre derramada en la cruz por Jesús, el Cordero de Dios, debemos vivir de manera que tal que honremos a nuestro Señor.
  • Dios exige lo mejor para Él (v.3).

1) Debemos ser cuidadosos de rendir el culto que Dios espera de nuestra parte.

2) Señor queremos alabarte y honrarte dignamente, limpia nuestra vida por la sangre de Jesús vertida en la cruz.

  • Dios perdona los pecados (v.9).

1) No debemos retrasar la confesión de nuestros pecados a Dios.

2) Debemos confesar sin retener en nuestro corazón pecados sin confesarlos.

Levítico 2

Continúa Moisés definiendo las ofrendas que debía dar el pueblo de Israel. Recordemos que el sustento de los sacerdotes (levitas) se obtenía de las ofrendas que el pueblo de Israel traía al Templo.

Pongan atención al detalle de cada descripción hecha, así es como Dios espera que nosotros expongamos su Palabra cada vez que debemos hacerlo, con precisión para evitar dudas en quienes nos escuchan.

Algunos puntos para reflexionar en torno a este capítulo:

Aun cuando una ofrenda sea voluntaria, debe satisfacer el estándar de Dios (v.1,11). Debemos cuidar qué es lo que nos motiva al apartar nuestra ofrenda a Dios, no podemos ofrecer sobras ni frutos del pecado. Señor, ayúdanos a consagrar nuestra vida a ti.

Levítico 3

Las ofrendas de paz tenían el objetivo de hacer reflexionar al pueblo de Israel en la bondadosa mano de Dios que les proveía todo lo que ellos poseían.

Dios provee paz en el corazón de sus hijos (v.1).

1) Gracias Señor porque podemos sostener una comunión contigo y disfrutar de tu compañía.

2) Debemos disponer nuestro corazón a cultivar una relación íntima con nuestro Padre Celestial.

3) Debemos ofrendar con un corazón agradecido por toda la provisión que nuestro Padre Celestial provee para sus hijos.

Levítico 4

Corresponde ahora describir cómo se debían hacer las ofrendas por la expiación. Les recuerdo que cada uno de estos rituales definidos para el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento apuntaban de alguna manera especial al sacrificio de Cristo en la cruz.

La palabra «expiación» describe con precisión un aspecto del sacrificio de Cristo a favor nuestro. Expiación significa «cubrir el pecado» y/o «limpiar el pecado». La expiación refleja la idea de que por la gracia de Dios se eliminan los efectos negativos y degradantes de nuestro pecado. Otra palabra para expiación es redención, y realmente este es uno de los resultados de la muerte redentora de Jesús por nosotros.

  • Dios vela por la santidad de su pueblo, incluso cuando éste peca por ignorancia (vs.2,13,22). Roguemos en oración al Señor que nos muestre aquellas cosas en que estamos fallando en hacer su voluntad por nuestra ignorancia. Abre nuestros ojos para reconocer lo que no debemos hacer y que estamos cayendo en ello.
  • Estar en posiciones de liderazgo en la congregación no libra de caer en pecado (v.3). Cada creyente debe cuidar su conducta, examinar su vida continuamente y cada vez que encuentre que ha ofendido al Padre Celestial acudir a confesar los pecados sin tardar.
  • Dios da luz a su pueblo para reconocer los pecados por yerro (v.14). Señor, haznos sensibles a tu luz para detectar tempranamente aquellas conductas que te ofenden y pon en nosotros la disposición necesaria para extirparlas del corazón de cada integrante de tu pueblo que nos congregamos en nuestra Iglesia.
  • En Dios hay perdón para el pecador que acude a Él (v.35). Entonces, no retrasemos nuestra confesión. Señor, danos tu gracia para recordar siempre que podemos acudir a tu perdón cada vez que caemos en pecado. Ayúdanos para reconocer nuestra falta con humildad y arrepentimiento genuino y vuélvenos al gozo de tu salvación.

Levítico 5

Es una extensión natural del cap. 4.

Parte del testimonio que debe dar todo hijo de Dios ante los que nos observan es de tener una conducta veraz en todo, en el Salmo 15 David da cuenta de esta integridad que debe caracterizar al hijo de Dios.

El testigo debe ser veraz (v.1). Debemos cuidar de ser objetivos y hablar con verdad de los asuntos que nos sean consultados.

Levítico 6

Comienza este capítulo ilustrándonos que para Dios el pecado del hombre es algo muy grave y tiene consecuencias para el pecador, esta es una realidad que vivimos hasta el día de hoy.

En la 2ª parte del capítulo vemos las condiciones que debían cumplir los sacerdotes al ofrecer las ofrendas y sacrificios a Dios.

Lo expuesto me hace pensar en:

  • Dios no acepta las faltas contra el prójimo (v.1).

1) Debemos poner cuidado en nuestra conducta hacia nuestros prójimos.

2) Debemos ser leales con nuestros hermanos, cuando alguno de ellos nos encomiende algo debemos cuidarlo celosamente.

  • El culto a Dios es expresión de su Santidad y Orden (v.10). Debemos tener conciencia de que nuestro culto es elevado a Dios. Él merece ser honrado con reverencia, debemos expresar nuestro temor reverente de Dios al participar del culto a Él.

Levítico 7

En este capítulo Moisés concluye con la descripción de las ofrendas y sacrificios que debía dar el pueblo. En Hebreos 10:1–4 el apóstol nos aclara la razón por la que estos sacrificios no podían detenerse, eran incapaces de perdonar los pecados en forma permanente pues no cambiaban el corazón como lo afirma Ezequiel (Ez.11:19; 36:26), eso da cuenta de lo superior que fue el sacrificio de Cristo en la cruz, pues sólo bastó ese sacrificio para toda la humanidad, ese sacrificio sí limpia de pecado al ser humano y transforma el corazón, nos hace una nueva criatura.

Las reglas que Moisés define en este capítulo dan cuenta de la santidad de Dios. Nos muestran, además, cómo Dios se agrada de nuestra adoración reverente.

Dios manda a su pueblo que ofrende (v.38).

1) Nunca debemos olvidar que nuestra ofrenda no es más que devolver a Dios lo que a Él le pertenece pues, somos simplemente sus mayordomos con bienes recibidos para ser administrados.

2) Debemos cuidarnos de ofrendar a Dios con gozo y gratitud por lo que nos provee a diario.

Levítico 8

Definidas las ofrendas y los sacrificios, es el turno de la consagración de los sacerdotes (Aarón y sus hijos). Encontramos el uso de abundante agua, esta es una representación de la limpieza que ejecuta Dios en sus hijos. La expiación de los pecados se lograba por medio de la sangre derramada del animal que era sacrificado, pero algo importante que vemos es el acto en el que los sacerdotes ponen sus manos sobre el animal, como una ilustración de que los pecados de ellos eran traspasados al animal que sería muerto. En nuestro caso ese lugar lo ocupó Cristo, recibiendo sobre sí el pecado de todos nosotros.

  • Dios exige nuestra limpieza para quedar habilitados como instrumentos útiles a sus fines (v.6).

1) Debemos reflexionar permanentemente examinando nuestra vida y si hallamos pecados confesarlos sin tardar para recomponer nuestra comunión con Dios y ser instrumentos útiles en sus manos.

2) Si menospreciamos la exigencia de santidad que Dios pone sobre nosotros, Dios no nos usará efectivamente en su obra.

  • La expiación del pecado exige la muerte de una víctima inocente (vs.14,15). Claramente deberíamos morir por nuestros pecados. Gracias Padre, que estuviste dispuesto a ofrecer a tu Hijo en nuestro lugar. Si Jesús ya pagó nuestras culpas hemos sido reconciliados con Dios, entonces, debemos servirlo con todo nuestro ser.
  • Dios exige obediencia a su Palabra (v.36). Las reglas las ha fijado Dios, nosotros debemos disponernos a servirle sujeto a esas reglas de servicio.

Levítico 9

Cuando el culto a Dios es conforme a su voluntad, Él lo acepta. En este capítulo es muy importante observar el cuidado de Moisés y Aarón para hacer todo tal como Jehová lo había establecido, al hacerlo así, estaban mostrando el temor reverente que cada hijo de Dios debe tener al actuar en obediencia a la Palabra de Dios, una conducta así asegura la satisfacción de parte de Dios por lo hecho y el resultado para el pueblo será de bendición.

  • Los obreros del Señor deben obedecer la Palabra de Dios (v.7). Señor, danos temor de ti. Capacítanos por tu gracia para comprender tu palabra y para poder exhortarla con fidelidad.
  • La gloria de Dios es exaltada en la obediencia de su pueblo (v.24). Debemos examinar nuestra vida, si estamos o no obedeciendo la Palabra de Dios, si estamos o no viviendo conforme a su voluntad. Nuestra oración debe ser: ¡Ayúdanos Padre a vivir para tu honra y gloria, en obediencia a tu Palabra Santa!

Levítico 10

Mientras en el Cap. 9 leemos de un culto hecho conforme a la voluntad e instrucciones divinas, en este Cap. vemos el resultado de la desobediencia a los mandatos de Dios. Ofrecer un culto extraño a Dios resultó en muerte para Nadab y Abiú, hijos de Aarón. El celo del Señor por su propia gloria queda manifiesto en todo este capítulo (un paralelo a este relato lo pueden ver en Hechos 5, la situación es de un carácter similar y la mano de Dios obra de la misma manera), agradece al Padre Celestial que no lo ha hecho con nosotros y recuerda que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová

  • Dios exige la obediencia de sus hijos (vs.1,2)

1) ¿Cómo estamos sirviendo al Señor? Señor, queremos servirte de la manera que tú lo deseas y esperas, ayúdanos a revisar nuestra alabanza y a corregir aquello que no es de tu agrado.

2) Señor, capacítanos para que con tu ayuda te alabemos y exaltemos tu Santo Nombre para que, la honra y la gloria sean sólo para ti.

  • Conveniencia de la abstinencia (vs.9–11). Si para ministrar debemos estar sobrios, entonces, es mejor no ingerir bebidas con alcohol pues como siervo del Señor debemos estar preparados para ministrar el evangelio a los perdidos siempre.

Levítico 11

Un pensamiento que me surge al leer este capítulo se vincula con Gén. 1:31 “Y vio Dios todo lo que había hecho y era bueno en gran manera” y las consecuencias del pecado en la creación que vemos en Gén. 3:17 “maldita será la tierra…” el desastre que afectó todo lo bueno en gran manera que vemos en Gén.1 desaparece como efecto del pecado de nuestros primeros padres en Edén. Los efectos del pecado son tan devastadores que todo lo bueno es degradado y corrompido. Eso es el reflejo que vemos en nuestra sociedad hoy, una mirada horizontal sólo nos muestra corrupción y perversión para donde miremos, por eso Pablo nos invita a fijar nuestra mirada en Dios, una mirada vertical fija en nuestro bendito Señor que es nuestra meta por alcanzar.

  • Dios exige santidad (v.44).

1) Debemos aprender a vivir en dependencia total del Señor, a valorar el consejo de Su Palabra y a estar alertas a las asechanzas de Satanás para no caer en ellas.

2) Hoy estamos rodeados de maldad e inmundicia, sólo con la ayuda del Señor podremos mantenernos limpios.

  • Dios redime de la esclavitud del pecado (v.45). Tú, oh, Padre Celestial, nos has librado de la esclavitud del pecado, por la preciosa sangre de tu Hijo, tu gracia ha obrado en nuestra vida. Deseamos mantenernos apartados para que tu nombre sea glorificado y no ser un elemento de descrédito del evangelio ¡Fortalécenos espiritualmente para ser más que vencedores por la fe que es en Cristo Jesús Señor nuestro ( 6:11).

Levítico 12

Vemos cómo en la Ley Ceremonial se regula la situación de las mujeres al dar a luz un hijo. Tenemos que observar que la impureza afectaba a la madre, no al hijo.

En Lucas 2:21 leemos que José y María cumplieron estos ritos cuando Jesús nació.

Muchas de las disposiciones de este capítulo tenían una finalidad sanitaria que prevenían la proliferación de algunas enfermedades. Pero lo más interesante de considerar tal vez sea que estamos ante las consecuencias funestas del pecado en la humanidad.

En los sacrificios de expiación Dios muestra su misericordia para su pueblo, reconociendo que estará formado por gente de múltiples realidades económicas, y según la situación de esos matrimonios cada uno ofrecía lo que estaba a su real alcance y era acepto ante Dios. Los más desposeídos presentaban dos avecitas, José y María así lo hicieron, esto indica que eran pobres, pero fieles y cuidadosos en cumplir la Ley. Las señales de este capítulo quedaron cumplidas en Cristo, si bien, ya no son aplicables a los cristianos en el Nuevo Pacto, nos muestran que:

  • Los mandamientos de Dios son para cumplirlos (v.3). Si Dios determina que debemos hacer algo, nuestra tarea es cumplirlo. Con sinceridad debemos reconocer nuestra incapacidad de hacerlo y, desconfiando de nosotros, debemos colocar toda nuestra confianza en que Dios nos capacitará para obrar conforme a sus mandamientos. 
  • Dios da oportunidades a todos (v.8). Si el Señor nos escogió y llegamos al evangelio, ahora nos llama a ser instrumentos para presentarlo a los demás, ayúdanos a no hacer acepción de personas, todos tienen el derecho de oír el evangelio y esa es la tarea que nos has dado, el resto de la obra es tuya.

Levítico 13

La lepra. En la Biblia se usa para ilustrar la devastación del pecado en el ser humano, no solo en su cuerpo también en sus bienes.

La descripción detallada era para instruir a los sacerdotes en cómo debían proceder para diagnosticar esta enfermedad, altamente contagiosa y destructora, como el pecado resulta ser.

Un leproso debía ser apartado de la sociedad, debía vestirse de una manera especial y tomar los resguardos necesarios para que ninguna persona sana se acercará a él.

Este capítulo nos muestra la devastación que produce el pecado en el ser humano y la necesidad de restauración espiritual que todos tenemos.

El pecado aleja de la comunión con Dios (v.45). Señor, danos claridad espiritual para detectar el pecado que se quiere anidar en nuestra vida y, por tu gracia, obra en nuestro corazón para reconocerlo oportunamente y extirparlo con la sangre de tu Hijo obrando en nuestro favor.

Levítico 14

Cuando un leproso sanaba de la enfermedad, debía seguir un ritual destinado a ser declarado “ceremonialmente limpio”. Este capítulo nos ilustra la necesidad que tenemos de ser limpios de nuestros pecados, lo que podemos hacer realidad en nuestra vida por lo hecho por Cristo en la cruz. Hay mucho simbolismo en este capítulo que nos muestran que Cristo al perdonar nuestros pecados se olvida absolutamente de ellos y deja nuestra cuenta en cero, por ejemplo, la avecilla viva (v.7) que luego es soltada para no volver, el uso de agua para ilustrar la limpieza del afectado (v.8).

El evangelio es para todos (v.21). Ayúdanos Señor a no hacer acepción de personas. Pon en nosotros el deseo de predicar el evangelio a ricos y pobres.

Levítico 15

Nos encontramos con actos de purificación requeridos por diversas situaciones que afectan a hombres (vs.1–18) y mujeres (vs.19–30) y se establece la manera de proceder que debían tener los israelitas. Llama la atención que, cuando correspondía a un proceso natural el afectado no debía presentar ofrendas a diferencia de los otros casos.

Todas estas estipulaciones estaban orientadas a velar por cuidados sanitarios que permitieran controlar la propagación de enfermedades de carácter sexual (ETS) en el pueblo. Curiosamente en nuestros días, el libertinaje sexual que nos rodea ha hecho de las ETS verdaderas epidemias silenciosas.

No olvidemos que hemos descrito a Levítico como “el camino a la santidad” y al leer capítulos como éste meditemos en el amor de Dios ocupado en protegernos de los males a los que la lujuria y el libertinaje, propia de la condición del pecador, arrastra al ser humano.

Levítico 16

Este es un capítulo central en el ritual ceremonial del Antiguo Testamento o Antiguo Pacto.

Nos muestra la gracia de Dios en favor de su pueblo. La solemnidad del Dia de la Expiación, cuando el Sumo Sacerdote, después de ser expiados sus pecados con el sacrificio de un becerro y un carnero en holocausto, podía entrar al Lugar Santísimo a ofrecer expiación por los pecados del pueblo. No podía entrar a ese lugar que representaba la presencia misma de Dios en medio de su pueblo, si lo hacía moriría. (Qué superior es nuestra posición bajo el Pacto de la Gracia hoy, podemos ir en oración a nuestro Padre Celestial en todo momento y nuestras oraciones son escuchadas y atendidas).

Dos animales perfectos eran traídos, uno para ser sacrificado por los pecados del pueblo y el otro se mantenía con vida, luego el Sumo Sacerdote colocaba sus manos sobre la cabeza del animal vivo y solemnemente traspasaba sus pecados y los del pueblo sobre este animal que después era conducido al desierto para librarlo lejos del campamento. Así se ilustraba que Dios cuando perdona nuestros pecados se olvida totalmente de ellos, ya no vuelve a cobrarnos la deuda de ellos, Él ya los ha perdonado.

  • La santidad de Dios demanda una conducta especial (v.2). Danos temor de ti. Permítenos reconocer tu santidad y desear de todo corazón honrarte viviendo para exaltar tu honra y gloria.
  • Dios aleja nuestro pecado de nosotros (v.21,22). Gracias Padre por haber dispuesto que nuestros pecados sean perdonados por tu misericordia y bondad, danos sentido de santidad en la realidad de tu perdón, cuando caigamos, ayúdanos por medio de tu Espíritu Santo redarguyéndonos de pecado para no demorar nuestra confesión y acogernos a 1ª Juan 1:9.

Levítico 17

Con este capítulo se da inicio a instrucciones orientadas a cómo vivir en santidad, algunos la llaman la santidad práctica.

Dos leyes ceremoniales se presentan en este capítulo, ambas vinculadas con el culto acepto por Dios.

El lugar que Dios estableció para ofrecer los sacrificios, los que sólo tendrían validez si se ofrecían en el lugar establecido por Dios, o bastaba con ofrecer livianamente un sacrificio perdiendo la solemnidad que dicho acto revestía. Y

Sobre el consumo de sangre. Estas normas se contraponían a las costumbres de los pueblos paganos que ofrecían la sangre como ofrenda a sus ídolos, el pueblo de Israel debía marcar completamente la diferencia con los pueblos paganos que los rodeaban.

  • El culto a Dios es un acto solemne (v.3). Debemos cuidar nuestro culto a Dios, debe ser una expresión de nuestra obediencia a Él, un motivo para honrar su Santidad, recordemos el caso de Nadab y Abiú que vimos en el 10.
  • Sólo debemos adorar a Dios (v.7). Cuán fácil resulta desviarme de tus caminos cuando pongo la vista en mí. Ayúdame Señor a tener la determinación de elevar culto sólo a ti.

Levítico 18

Al terminar la Creación, Dios observó y exclamó que todo era bueno en gran manera. Una de esas cosas fue el sexo. La relación íntima más elevada y por lo mismo sólo reservada para la intimidad del matrimonio, institución muy importante según vemos en Ef. 5:22–33 y especialmente en los vs. 25–29 y 32 pues ilustra la relación que Dios establece entre Cristo y la Iglesia. No es de extrañar entonces que Satanás esté empeñado en corromper el sexo transformando el recato y pudor natural en libertinaje y lujuria. Jehová le advierte a Moisés esto último al inicio del capítulo.

Presten especial atención a la palabra autoritativa que es la que da el mensaje: el gran “YO SOY” (v.2) “Yo Jehová vuestro Dios” (vs. 2, 4, 30), “Yo Jehová” (vs. 5, 6, 21).

Considerando esto podemos reflexionar en que:

  • El mundo no puede elevar un culto verdadero (vs.2,3). Resulta fácil dejarse deslumbrar por las costumbres del mundo, Señor, líbranos de pensar que ellos tienen algo que aportar al culto verdadero que tú mereces y esperas de tus hijos. 
  • Los mandamientos de Dios no son optativos (vs.4,5). Nos has dado tu Palabra, gracias, Padre, nos disponemos a que ella sea la que gobierne nuestra vida, danos tu gracia para hacerlo así.
  • Las costumbres del mundo están prohibidas para los hijos de Dios (v.30). Señor, ayúdanos a honrar tu santidad viviendo en santidad. Si el mundo trata de atraernos hacia ellos para desviar nuestro camino de tus caminos, danos la firmeza de la fe en ti para resistir.

Levítico 19

Hallamos tres temas presentes en este capítulo:

  1. Dios tiene todo el derecho de poner las reglas a la humanidad, es nuestro Creador y sustentador. La perfección que bajo nuestra mirada es la más relevante en Dios es su Santidad, es la única que aparece numerosas veces referida como “Santo, santo, santo” Dios espera que sus hijos también lo sean, es decir, espera que vivamos apartados del pecado. Oigamos su voz y prestemos atención a este llamado, hagámoslo con oración.
  2. Nuestro amor al prójimo es una manera de visibilizar a los hombres nuestra vida transformada por el evangelio.
  3. El cumplimiento de los mandamientos. Esto debe ser nuestra Norma de Vida, es esta manera de vivir que mostramos al mundo que somos embajadores predicándoles en nombre de Cristo el evangelio.

Los invito a reflexionar especialmente en:

  • La Santidad es un mandato divino (v.2).

1) No tenemos la capacidad de responder por nosotros mismos este mandato celestial, nos supera, por eso debemos depender sólo de Dios.

2) Danos tu gracia Señor para aprender a depender de ti y negarnos a nosotros mismos.

  • La idolatría está prohibida para el pueblo de Dios (v.4). Danos sabiduría Padre Celestial para discernir cuando haya elementos que están tomando en nuestra vida el lugar que tú debes ocupar.
  • Dios observa el comportamiento (v.14). ¿Cuántas personas con alguna dificultad hemos tenido a nuestro alcance durante nuestra vida y no acudimos a ellas para presentarles el evangelio? Señor, deseamos ponernos en tus manos, confirma este deseo en nuestro corazón.
  • La venganza no nos pertenece (v.18). El Señor conoce todo lo que ocurre en nuestra vida ¿por qué pretendemos tomar medidas contra quienes nos dificultan el diario vivir si Dios está obrando a nuestro favor? Danos la paciencia de esperar tu justicia.
  • Negocios justos (v.36). En nuestro trabajo no debemos olvidar que tenemos que cumplir como si fuera un servicio para el Señor.
  • Los mandamientos son para cumplirlos (v.37). Si Dios en su soberana voluntad dispone de mandamientos que afectan nuestra vida, debemos tomar conciencia que Dios los puso para enseñarnos el camino de la obediencia y sumisión a su voluntad.

Levítico 20

Aquí encontraremos dos leyes que dan cuenta del extravío al que arrastra el pecado al pecador y un mandato:

  1. El sacrificio de niños y
  2. La inmoralidad sexual y
  3. Mandato a guardar los mandamientos de Dios para el pueblo que Dios ha apartado para que sea suyo (la iglesia en estos tiempos).

Dios busca la santidad de sus hijos, Él espera que cada hijo suyo viva cumpliendo sus estatuto y derechos, cumpliendo no sólo la letra, sino que el espíritu de la Ley, ese espíritu que dirige nuestro corazón hacia la pureza que Dios espera de cada uno de sus hijos.

Lee con atención este capítulo y te invito luego a reflexionar en:

  • Dios facilita la santidad de un pueblo sumiso a Él (v.7). Deseemos entregar nuestra vida al Señor para ser obreros útiles y fieles a Él. Reconozcamos que tenemos luchas que nos dificultan ir tras la santidad que Dios exige de nosotros, roguemos al Señor que con su ayuda podamos aprender a ponernos bajo su cuidado y guía cada día, y a desconfiar de nuestra destreza vana para alcanzar el camino de santidad que Dios nos propone.
  • Dios aparta un pueblo especial para Él (vs.24,26).

1) Si somos parte del pueblo de Dios, hemos sido objeto de su llamado de gracia.

2) Si hemos sido llamados debemos considerar que las reglas de vida para nosotros las ha puesto Dios.

3) Si Dios se ha tomado el tiempo de escogernos para ser sus hijos y, además nos ha dado las reglas de vida, lo debemos obedecer y honrar con una obediencia sin condiciones.

Levítico 21

Las elevadas exigencias que se establecen para los sacerdotes, responsables de guiar al pueblo en su relación con Jehová, dan cuenta de la Santidad de Dios. En todo lo que se establece en este capítulo queda de manifiesto que el sacerdote debía cumplir las circunstancias de máxima pureza, por ejemplo, en el matrimonio, porque esa unión era una imagen de la santa unión entre Dios y su pueblo.

La vida de los sacerdotes debía ser un modelo digno de imitar por el pueblo, eran el testimonio vivo de lo que Dios esperaba de su pueblo. Hoy la situación es muy similar. Debemos establecer que Dios espera que sus obreros (pastores, misioneras, licenciados, evangelistas locales, ancianos gobernantes, jefes de hogares cristianos) sean un ejemplo de vida para la congregación y que dicho ejemplo se traduzca en congregaciones que viven en santidad (apartadas del pecado).

La santidad de Dios es exigida al obrero cristiano.

1) El Señor exige de santidad a cada hijo suyo, si así es, entonces debemos confiar que Él nos capacitará para vivir en santidad (Fil. 1:6).

2) Debemos vivir con temor de Dios, aferrados a Él, bajo su sombra para tener su fuerza que nos permita vencer el pecado (Stgo. 4:7,8).

3) Solos no podemos vivir en santidad, tomado de la mano del Señor si es posible ¿Cuál será nuestra decisión entonces?

Levítico 22

Las ofrendas son un acto de adoración que debemos presentar a Dios con un corazón limpio, deben expresar nuestra gratitud por todo lo que hemos recibido de parte de nuestro Padre Celestial.

Nuestras ofrendas deben ser un reflejo del reconocimiento que tenemos en nuestro corazón de que nada somos y que lo que tenemos todo procede de nuestro Señor que lo pone en nuestras manos para nuestro bien.

No pensemos que nuestras ofrendas son necesarias para Dios, el Rey de reyes no necesita nuestras ofrendas, las damos como reconocimiento que es parte de lo que hemos recibido de su mano (1° Crónicas 29:14).

  • Guardar las ordenanzas de Dios son una muestra de reverencia (v.9).

1) Guardar tus ordenanzas fortalece nuestro espíritu para luchar contra el pecado.

2) Con tu gracia, Señor, ayúdanos a disponernos a guardar tus ordenanzas y honrar así tu nombre ante los hombres.

  • Dios exige toda nuestra atención en su servicio (v.20). NO podemos servir a medias al Señor, Debemos reconocer, de una vez que, no nos pertenecemos a nosotros mismos, sino que somos propiedad de quien nos adquirió al precio de la sangre de su Hijo, luego, nos debemos esmerar en honrar a nuestro Padre Celestial ofreciendo con sinceridad toda nuestra capacidad en ofrenda a Él para que Él sea quien perfeccione nuestro servicio cristiano.
  • La obra de Dios se hace con lo que Él provee, no con lo que el mundo entrega (v.25). Debemos ser firmes en volver siempre nuestra mirada al Señor, aunque el mundo ofrezca su concurso para proyectos propios de la obra de la Iglesia, no les corresponde a ellos entrometerse en estos asuntos, Dios provee a su pueblo de lo necesario para hacer el trabajo al que nos ha llamado.

Levítico 23

Este capítulo nos presenta un excelente resumen de las fiestas solemnes que el pueblo de Israel debía guardar como parte del culto a Jehová. El recuento se inicia con el Día de Reposo (v.3) que era una solemnidad semanal, luego se enumeran una a una, según el orden en el calendario judío, las demás.

Dios es un Dios de orden, y nuestro culto a Él debe ser un culto que exprese ese orden reverente.

Apartar el tiempo que el Señor nos demanda para Él es una muestra de obediencia que el pueblo de Dios ofrece al Señor para expresar el deseo de acatar sus estatutos y mandamientos, es una muestra de sumisión que nos corresponde como sus criaturas.

  • Restablecimiento del Día de Reposo (v.3). ¿Por qué el Señor insiste tanto en este asunto? Porque somos dados a olvidar que Él apartó un día para que podamos alabarlo y reconocer que Él está presente en todos nuestros caminos. Porque perdemos fácilmente el punto y nos encontramos ocupando el tiempo de ese día en nuestros negocios personales y no en los negocios del Señor.

Levítico 24

Encontramos tres temas considerados en este capítulo:

  1. Algunas indicaciones complementarias para el servicio en el Tabernáculo (v.1–9) (notemos la precisión de las indicaciones dadas por Jehová a Moisés) Dios demanda nuestra dedicación y cuidado reverente en nuestro culto de adoración a Él.
  2. El tratamiento que debía darse al que cometiese pecado de blasfemia (v.10–16) La blasfemia ofende gravemente la santidad de Dios. Llama la atención un acto que se repite en otros actos solemnes, el pueblo pone la mano sobre el blasfemo y así le traspasan toda la culpa, para luego proceder a lapidarlo.
  3. La “ley del talión”. Esta ley lo que establecía era que el castigo de un delito debía ser proporcional a la falta, en ningún momento superior a ella.

Tener presente la Santidad de Dios es parte de nuestra integridad (v.14). Señor, ayúdanos para vivir honrando tu Santo nombre, líbranos de tomarlo en vano. Mantennos en vigilia para evitar actuar descuidada y temerariamente y faltemos a tu santidad con las consecuencias que eso pueda traer y resultar en descredito de tu obra.

Levítico 25

Las ordenanzas de este capítulo reflejan el perfecto conocimiento que Dios tiene de su Creación. Todo campesino sabe que la tierra debe dejarse descansar cada cierto tiempo para que recupere su fuerza. Aquí vemos que el año de reposo se debía guardar cada séptimo año y, además, estaba el año del jubileo, era el año 50. El jubileo incluía entre otras cosas, eliminar las deudas, liberar a los esclavos. Así se evitaba que la tierra empezara a concentrase en pocas manos y se ofrecía otra oportunidad a las familias a reiniciar sus actividades.

El valor de una propiedad era variable según el tiempo que faltara para la celebración del Jubileo.

Dios se honra en el negocio justo (vs.15,16). No debemos sacar partido a nuestro favor en perjuicio de nuestro prójimo.

 Levítico 26

Una moneda de dos caras, por un lado, vemos las bendiciones que trae la obediencia a la Ley divina y por la otra el castigo por desobedecer.

Considerando los dos temas que trata este capítulo, reflexionemos sobre:

  • Dios demanda reverencia en el Templo (v.2).

1) Hoy Dios vive en nuestro corazón, debemos por lo tanto administrar con reverencia nuestro cuerpo.

2) La casa del Señor merece nuestra atención cuidadosa, el orden en ella debe ser enseñado a toda la congregación, como parte de nuestro testimonio cristiano.

  • Dios es nuestro Señor (v.12). Nunca debemos olvidar que no somos nuestros, el Señor pagó el precio de nuestra vida y somos de Él.
  • Sólo Dios libera de la esclavitud del pecado (v.13). Sólo Dios nos puede dar la victoria sobre el pecado. No tenemos las fuerzas en forma natural, Satanás desea tomarnos en sus manos, pero con nosotros está el Señor, somos su propiedad, nos ha librado de la esclavitud del pecado y por eso lo alabamos y nos aferramos a Él para no caer en las tentaciones en que Satanás está habido por hacernos caer.
  • El derecho de Dios de exigir obediencia (v.14). Es fácil cuando pensamos en las bendiciones que Dios tiene para nosotros, pero debemos pensar también en el precio que Él pagó por nuestra libertad, luego, si Él es nuestro Señor, tiene el derecho de poner las reglas de conducta para nuestra vida y en esas reglas, sin duda, el castigo que corregirá nuestro mal camino debe estar presente, Dios se interesa por nuestro bienestar por eso nos fija límites que esperamos con su ayuda respetar en gratitud por lo mucho que ha hecho en nuestro favor.

Levítico 27

Tomar compromisos con Dios no es un juego. Salomón lo deja expresado así: “Cuando a Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla; porque no se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres. Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues” Ecl. 5:4–5.

Dios revela sus mandamientos para que su pueblo viva según ellos (v.34).

1) Si tus mandamientos reflejan tu santidad, debemos rendir nuestra voluntad a ti para que obres en nuestra vida y podamos cumplir tus mandamientos.

2) Ayúdanos Señor a ver en tus mandamientos el amor que tienes por nosotros y nuestro bienestar.

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