{"id":2979,"date":"2021-08-08T23:31:31","date_gmt":"2021-08-09T03:31:31","guid":{"rendered":"http:\/\/smirna.cl\/wordpress\/?p=2979"},"modified":"2025-04-09T14:38:58","modified_gmt":"2025-04-09T18:38:58","slug":"hebreos-12-5-13-la-disciplina-de-dios-parte-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smirna.cl\/wordpress\/hebreos-12-5-13-la-disciplina-de-dios-parte-b\/","title":{"rendered":"Hebreos 12:5-13, La disciplina de Dios, parte B"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Hebreos<\/em><\/strong> <strong><em>12:5\u201313 <\/em><\/strong><\/p>\n<h2><strong>\u201cLa disciplina de Dios\u201d (parte b)<\/strong><\/h2>\n<p><em><sup>5\u00a0\u00a0\u00a0 <\/sup><\/em><em>Y est\u00e1is ya olvidados de la exhortaci\u00f3n que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo m\u00edo, no menosprecies el castigo del Se\u00f1or, ni desmayes cuando eres de \u00e9l reprendido.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em><sup>6<\/sup><\/em><em>\u00a0\u00a0 Porque el Se<\/em><em>\u00f1or al que ama castiga, y azota <\/em><em>a<\/em><em> cualquiera que recibe por hijo.<\/em><\/p>\n<p><em><sup>7<\/sup><\/em><em>\u00a0\u00a0 Si sufr<\/em><em>\u00eds el castigo, Dios se os presenta como<\/em><em> a<\/em><em> hijos; porque \u00bfqu\u00e9 hijo es <\/em><em>aquel <\/em><em>a<\/em><em> quien el padre no castiga?<\/em><\/p>\n<p><em><sup>8<\/sup><\/em><em>\u00a0\u00a0 Mas si est<\/em><em>\u00e1is fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos.<\/em><\/p>\n<p><em><sup>9<\/sup><\/em><em>\u00a0\u00a0 Por otra parte, tuvimos por castigadores <\/em><em>a<\/em><em> los padres de nuestra carne, y los reverenci\u00e1bamos, \u00bfpor qu\u00e9 no obedeceremos mucho mejor al Padre de los esp\u00edritus, y viviremos?<\/em><\/p>\n<p><em><sup>10<\/sup><\/em><em>\u00a0 Y aqu<\/em><em>\u00e9llos, <\/em><em>a<\/em><em> la verdad, por pocos d\u00edas nos castigaban como <\/em><em>a<\/em><em> ellos les parec\u00eda, mas \u00e9ste para lo que <\/em><em>nos es provechoso, para que recibamos su santificaci<\/em><em>\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em><sup>11<\/sup><\/em><em>\u00a0 Es verdad que ning<\/em><em>\u00fan castigo al presente parece ser <\/em><em>causa de gozo, sino de tristeza; mas despu<\/em><em>\u00e9s da fruto apacible de justicia <\/em><em>a<\/em><em> los que en \u00e9l son ejercitados.<\/em><\/p>\n<p><em><sup>12<\/sup><\/em><em>\u00a0 Por lo cual alzad las manos ca<\/em><em>\u00eddas y las rodillas paralizadas;<\/em><\/p>\n<p><em><sup>13<\/sup><\/em><em>\u00a0 Y haced derechos pasos <\/em><em>a<\/em><em> vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado.<\/em><\/p>\n<p>Recordemos cu\u00e1l fue el p\u00fablico receptor original del mensaje de la ep\u00edstola a los Hebreos, principalmente eran jud\u00edos cristianos que sufrieron por el rechazo y persecuci\u00f3n de sus propios compatriotas. Uno de los motivos de ser de esta carta fue darles \u00e1nimo y confianza en Cristo, tener presente esta realidad de los hermanos que recibieron esta carta nos permitir\u00e1 comprender de mejor manera el mensaje que veremos el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es interesante ver c\u00f3mo el ap\u00f3stol al escribirles hace uso en forma natural de textos del Antiguo Testamento y los va aplicando a la situaciones que ellos estaban enfrentando en esos momentos o que estaban pr\u00f3ximos a vivir. Esto nos muestra lo necesario que es que, la Palabra de Dios, est\u00e9 en nuestra mente para acudir a ella en cualquier momento, no siempre tendremos la Biblia en nuestras manos.<\/p>\n<p>Nos detendremos en un tema que, pienso que a ninguno de los presente nos resulta agradable, es la aplicaci\u00f3n de disciplina y m\u00e1s a\u00fan cuando esa disciplina est\u00e1 asociada muchas veces con sufrimiento y para hacer m\u00e1s compleja la situaci\u00f3n, no tenemos conciencia que dicho sufrimiento est\u00e1 asociado a la disciplina que Dios est\u00e1 ejerciendo en nuestra vida.<\/p>\n<p>Aunque no necesariamente est\u00e1 vinculada directamente con la disciplina de Dios, una excelente ilustraci\u00f3n para entender el sufrimiento, que muy a menudo alcanza al creyente, la encontramos en el libro de <strong><em>Job<\/em><\/strong>, que en s\u00ed mismo es la respuesta a una pregunta que inquieta a muchos creyentes:<\/p>\n<ul>\n<li>Si Dios es soberano \u00bfpor qu\u00e9 permite que los creyentes que desean seguirlo experimenten sufrimientos, muchas veces terribles e innecesarios a nuestro parecer?<\/li>\n<li>Surge un cuestionamiento a nuestra fe \u00bfHabr\u00e1 algo de maldad en Dios que permite ese sufrimiento en sus hijos?<\/li>\n<li>En \u00faltimo t\u00e9rmino: \u00bfC\u00f3mo deben responder los creyentes que enfrentan el misterio de la disciplina de Dios que muchas veces est\u00e1 acompa\u00f1ada de sufrimiento?<\/li>\n<\/ul>\n<p>Muchos fil\u00f3sofos han tratado de responder estas interrogantes desde el punto de vista del humanismo caracter\u00edstico del hombre, que desde <strong><em>G\u00e9nesis 3<\/em><\/strong> ha intentado alzarse para ocupar en cierta forma el lugar de Dios, hay muchos intentos de respuesta desde esa vereda del conocimiento humano, sin embargo, la \u00fanica fuente de respuesta veraz que podemos encontrar respecto de las interrogantes reci\u00e9n planteadas no est\u00e1 en la filosof\u00eda humana, est\u00e1 en la soberan\u00eda y bondad de Dios y las respuestas expresas las ha dejado plasmadas en su revelaci\u00f3n especial, es decir en la Biblia, es en ella donde leemos:\u00a0<em>\u201c<\/em><em>Es por la misericordia de Jehov\u00e1 que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.\u00a0Nuevas son cada ma\u00f1ana; grande es tu fidelidad<\/em><em>\u201d<\/em><em>\u00a0<strong>Lam 3:22<\/strong><\/em><strong><em>\u201323<\/em><\/strong>.<\/p>\n<h2><strong>Un llamado a recordar la Palabra de Dios<\/strong><\/h2>\n<p>Nuestro texto se inicia con un llamado a buscar las respuestas a nuestra situaci\u00f3n actual en la Palabra de Dios: <em>\u201c\u2026<\/em><em>est\u00e1is ya olvidados de la exhortaci\u00f3n que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo m\u00edo, no menosprecies el castigo del Se\u00f1or, ni desmayes cuando eres de \u00e9l reprendido<\/em><em>\u201d<\/em> <strong><em>Heb<\/em><\/strong><strong><em>.<\/em><\/strong><strong><em> 12:5<\/em><\/strong>,\u00a0citando <strong><em>Prov. 3:11\u201312<\/em><\/strong>.\u00a0La Biblia es el lugar donde hallaremos las respuestas que pondr\u00e1n paz en nuestro coraz\u00f3n, al mostrarnos la voluntad de Dios. Que no consistir\u00e1 necesariamente en entregarnos la explicaci\u00f3n del por qu\u00e9 lo que estamos viviendo, pero s\u00ed nos mostrar\u00e1 que, por sobre todas las cosas, podemos confiar plenamente en que todo est\u00e1 en control del Soberano Padre Celestial, aunque no podamos comprender la raz\u00f3n de las acontecimientos de la vida que nos corresponder\u00e1 vivir.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 debemos recordar?<\/p>\n<p>Que Dios act\u00faa de manera justa y recta, que su correcci\u00f3n no es una expresi\u00f3n de antojo ego\u00edsta para someternos, porque s\u00ed, a su voluntad.<\/p>\n<p>Debemos recordar nuestra condici\u00f3n de pecadores redimidos que estamos en pleno desarrollo del proceso de santificaci\u00f3n y que hasta que lleguemos a la presencia del Se\u00f1or nuestra vida, en el \u00e1mbito espiritual, estar\u00e1 sometida a un proceso similar a lo que en el mundo secular se conoce como \u201cmejora continua\u201d, aunque existe una gran diferencia en el alcance real de este proceso, mientras en el mundo esta expresi\u00f3n se vincula con hacer mejor al ser humano modificando su cultura,\u00a0 costumbres o disciplina, lo que es un imposible pues s\u00f3lo afecta el \u00e1mbito externo y eso jam\u00e1s mejorar\u00e1 la condici\u00f3n real del hombre natural, pues sostenemos que no hay \u201cmejora continua\u201d real mientras no haya un cambio en el coraz\u00f3n del afectado.<\/p>\n<p>\u00danicamente en el mundo espiritual e incluso en ese \u00e1mbito exclusivamente en la realidad de los redimidos por la sangre de Cristo ese proceso tiene una raz\u00f3n de ser y un objetivo sublime y definido con precisi\u00f3n: <em>\u201c<\/em><em>para que como Cristo resucit\u00f3 de los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros andemos en novedad de vida<\/em><em>\u201d<\/em><em>.<\/em> <strong><em>Rom. 6:4<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>Estamos enfrascados en una lucha activa contra el pecado que trata de anidarse en nuestro coraz\u00f3n, el viejo hombre nos molesta, Satan\u00e1s lucha por mantener el control de nuestra vida, pero a pesar de lo que tengamos que pasar, ante todo no debemos olvidar que somos hijos de Dios y que \u00c9l como un padre comprometido con la formaci\u00f3n del car\u00e1cter de sus hijos intervendr\u00e1 activamente en nuestra vida. No te permitas pensar que hay momentos en que est\u00e1s fuera del control de Dios.<\/p>\n<p>Esta acci\u00f3n activa de nuestro Padre Celestial en nuestra vida debe ser algo que reconforte nuestro esp\u00edritu, Dios manifiesta vivamente su inter\u00e9s por la condici\u00f3n espiritual de cada uno de sus hijos y lo hace teniendo un objetivo claro <em>\u201c<\/em><em>librados del pecado, y hechos siervos <\/em><em>a<\/em><em> Dios, ten\u00e9is por vuestro fruto la santificaci\u00f3n, y por fin la vida eterna.\u00a0Porque la paga del pecado es muerte: mas la d\u00e1diva de Dios es vida eterna en Cristo Jes\u00fas Se\u00f1or nuestro<\/em><em>\u201d<\/em><em>\u00a0<strong>Rom<\/strong><\/em><strong><em>.<\/em><\/strong><strong><em> 6:<\/em><\/strong><strong><em>22\u2013<\/em><\/strong><strong><em>23<\/em><\/strong><em>. <\/em>Este es el objetivo de la disciplina de Dios, cuando extraviamos nuestro camino y caemos en pecado, Dios nos toma y nos corrige fijando su objetivo en prepararnos para la vida eterna.<\/p>\n<p><em>\u201c<\/em><em>He aqu\u00ed, bienaventurado es el hombre <\/em><em>a<\/em><em> quien Dios castiga: por tanto no menosprecies la correcci\u00f3n del Todopoderoso.\u00a0Porque \u00e9l es el que hace la llaga, y \u00e9l la vendar\u00e1: \u00e9l hiere, y sus manos curan<\/em><em>\u201d<\/em><em>\u00a0<strong>Job 5:17<\/strong><\/em><strong><em>\u201318<\/em><\/strong><em>.<\/em> No olvidemos que el <strong><em>v.6<\/em><\/strong> habla de una disciplina dura, con azote, esto hace alusi\u00f3n a los l\u00e1tigos que se usaban en forma severa para flagelar a los delincuentes en los tiempos b\u00edblicos, esto causaba tal dolor en el que estaba recibiendo el castigo que la ley limitaba la cantidad m\u00e1xima de azotes que pod\u00eda recibir un sentenciado (<em>\u201c<\/em><em>Si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez lo har\u00e1 echar en tierra, y har\u00e1le azotar delante de s\u00ed, seg\u00fan su delito, por cuenta.\u00a0Har\u00e1le dar cuarenta azotes, no m\u00e1s<\/em><em>\u2026\u201d <\/em><strong><em>Deu<\/em><\/strong><strong><em>t.<\/em><\/strong><strong><em> 25:<\/em><\/strong><strong><em>2\u2013<\/em><\/strong><strong><em>3<\/em><\/strong>).<\/p>\n<h2><strong>Dios aplica su disciplina s\u00f3lo a sus hijos (<\/strong><strong><em>vs.6\u20138<\/em><\/strong><strong>).<\/strong><\/h2>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces hemos observado la pataleta de un ni\u00f1o que no es hijo nuestro y tenemos que frenarnos a aplicar la correcci\u00f3n que ese ni\u00f1o merece o necesita? Lo hacemos as\u00ed porque no somos sus padres, ellos son los responsables de aplicar la vara de correcci\u00f3n en ese ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Esta ilustraci\u00f3n sencilla nos muestra lo que ocurre con nosotros en nuestra relaci\u00f3n con Dios. Desde el momento en que cre\u00edmos fuimos hechos hijos de Dios, y habr\u00e1 padres mal criadores que no aplican disciplina a sus hijos, por las razones que sean, pero Dios no act\u00faa as\u00ed, es m\u00e1s, \u00c9l es el creador de la disciplina y su vara de correcci\u00f3n no es s\u00f3lo un elemento decorativo, c\u00f3mo muchos padres hoy en d\u00eda hacen de la disciplina con sus hijos.<\/p>\n<p>Dios acude a la disciplina y al aplicarla lo que nos est\u00e1 demostrando es cu\u00e1nto nos ama.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed encontramos algo curioso y es una nueva anomal\u00eda en el orden en que el mundo pone las cosas. La corriente humanista de nuestros d\u00edas sostiene que a los hijos no se les debe disciplinar, porque eso los traumar\u00e1, les generar\u00e1 resentimientos hacia sus padres, vulnera sus derechos a elegir, coarta su libertad, etc., etc. Que bonito suenan las palabras sat\u00e1nicas que sostienen esto y \u00a1qu\u00e9 l\u00e1stima que muchos padres creyentes se han tragado este discurso del mundo y no han prestado atenci\u00f3n al mensaje de la Palabra de Dios!<\/p>\n<p>Dios nos da el ejemplo aplicando su disciplina directamente a nuestras vidas<em>:<\/em><em>\u00a0<\/em><em>\u201c<\/em><em>Porque el Se\u00f1or al que ama castiga, y azota <\/em><em>a<\/em><em> cualquiera que recibe por hijo.\u00a0Si sufr\u00eds el castigo, Dios se os presenta como <\/em><em>a<\/em><em> hijos; porque \u00bfqu\u00e9 hijo es aquel <\/em><em>a<\/em><em> quien el padre no castiga?<\/em><em>\u201d<\/em><em>\u00a0<strong>Heb<\/strong><\/em><strong><em>. <\/em><\/strong><strong><em>12:6<\/em><\/strong><strong><em>\u20137<\/em><\/strong>. La aplicaci\u00f3n de disciplina es una muestra de amor, por lo mismo la Palabra de Dios nos orienta y, cuando actuamos conforme a su consejo, vemos el fruto de esa acci\u00f3n aplicada en obediencia a lo que Dios establece como un deber para los padres:\u00a0<em>\u201c<\/em><em>Es verdad que ning\u00fan castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas despu\u00e9s da fruto apacible de justicia <\/em><em>a<\/em><em> los que en \u00e9l son ejercitados.<\/em><em>\u201d<\/em><em>\u00a0<strong>Heb<\/strong><\/em><strong><em>.<\/em><\/strong><strong><em> 12:11<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>Pero volvamos a una expresi\u00f3n de nuestro texto que debe hacernos meditar profundamente en nuestra relaci\u00f3n con Dios: <em>\u201c<\/em><em>Mas si est\u00e1is fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos<\/em><em>\u201d<\/em><strong><em> Heb<\/em><\/strong><strong><em>.<\/em><\/strong><strong><em> 12:8<\/em><\/strong>. Dios no se anda con rodeos, es directo. <strong>Aplica su disciplina a sus hijos y s\u00f3lo a ellos<\/strong>, la pregunta que cabe aqu\u00ed es \u00bfestoy siendo parte de la disciplina del Se\u00f1or o no? No ser objeto de la disciplina del Se\u00f1or no es un buen augurio, mejor dicho es se\u00f1al inequ\u00edvoca de que estamos en un problema serio, estamos en un riesgo vital.<\/p>\n<p>Pablo hace uso de las relaciones que se produc\u00edan en muchos hogares de su \u00e9poca, y al hacerlo tan crudamente, busca remecer la conciencia de su audiencia, recordemos que dos de los tres grupos, a los que ten\u00eda en mente al escribir esta ep\u00edstola, estaban formados por jud\u00edos que simpatizaban con el evangelio pero que se manten\u00edan a distancia y que claramente no hab\u00edan tomado una decisi\u00f3n por Cristo a\u00fan, a ellos les dirige una alusi\u00f3n doble al llamarlos: <em>\u201c<\/em><em>bastardos, y no hijos<\/em><em>\u201d<\/em>. As\u00ed se reconoc\u00eda a los hijos de los esclavos que nac\u00edan en una casa o a los hijos de las concubinas, (conducta frecuente en esos d\u00edas) y en segundo t\u00e9rmino recordando a Agar e Ismael (<strong><em>G\u00e9nesis 16<\/em><\/strong>) hijo que Dios no consider\u00f3 leg\u00edtimo para cumplir su pacto con Abraham.<\/p>\n<p>Espero que ninguno de los que estamos participando de este culto estemos fuera de la disciplina del Se\u00f1or y, si alguno lo est\u00e1, aun es tiempo de volverse a Dios reconocer su pecado y acudir a la cruz de Cristo en arrepentimiento y fe de que la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado. Esa es la condici\u00f3n que nos abrir\u00e1 las puertas a ser guiados en nuestra vida cristiana con la mano de Dios que corrige a sus hijos.<\/p>\n<h2><strong>La gloriosa consecuencia de la disciplina divina (<\/strong><strong><em>vs.9\u201310<\/em><\/strong><strong>)<\/strong><\/h2>\n<p>Reconociendo el derecho y deber de los padres carnales de ejercer la disciplina en sus hijos y c\u00f3mo esa manera de actuar resulta en provecho para los hijos, el ap\u00f3stol hace una pregunta para dejarnos reflexionando: \u00bfpor qu\u00e9 nuestra actitud hacia nuestro Padre espiritual ha de ser diferente?<\/p>\n<p>No hay comparaci\u00f3n con el alcance de una disciplina y otra, mientras la que recibimos de nuestros padres era de un alcance limitado, e incluso muchas veces equivocada, los que crecimos en ese rigor, hoy vemos que a pesar de la imperfecci\u00f3n de la medida, nos form\u00f3 un car\u00e1cter, por lo general, de bien y de esfuerzo, la que aplica el Se\u00f1or es perfecta y de alcance eterno, es para encaminarnos por el proceso de santificaci\u00f3n que es propio de la vida cristiana. El ap\u00f3stol Pablo en su carta a <strong><em>Tito<\/em><\/strong> nos da luces de la necesidad de la disciplina divina al escribir:<\/p>\n<p><em>\u201c<\/em><em>Porque la gracia de Dios que trae salvaci\u00f3n <\/em><em>a<\/em><em> todos los hombres se manifest\u00f3,\u00a0<strong>ense\u00f1\u00e1ndonos que, renunciando <\/strong><\/em><strong><em>a<\/em><\/strong><strong><em> la impiedad<\/em><\/strong><em> y <\/em><strong><em>a<\/em><\/strong><strong><em> los deseos mundanos<\/em><\/strong><em>, <strong>vivamos<\/strong> en este siglo <strong>templada<\/strong>, y <strong>justa<\/strong>, y <strong>p\u00edamente<\/strong>,\u00a0esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestaci\u00f3n gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,\u00a0que se di<\/em><em>o<\/em> <em>a<\/em><em> s\u00ed mismo por nosotros para <strong>redimirnos de toda iniquidad<\/strong>, y <strong>limpiar para s\u00ed un pueblo propio, celoso de buenas obras<\/strong><\/em><em>\u201d<\/em><em>.\u00a0<strong>Tit<\/strong><\/em><strong><em>o<\/em><\/strong><strong><em> 2:<\/em><\/strong><strong><em>11\u2013<\/em><\/strong><strong><em>14<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>Parte de la obra de Dios Hijo, en nuestras vidas, es ense\u00f1arnos a vivir de una manera que la gloria de Dios sea exaltada, es que la salvaci\u00f3n que hemos recibido por la gracia de Dios expresada en la obra de Cristo obra una transformaci\u00f3n total en la vida del creyente. Eso trae de la mano varias acciones en las que es necesario que cada hijo de Dios se comprometa:<\/p>\n<ul>\n<li>La nueva vida, que recibimos de Dios, trae consigo la capacidad de renunciar al pecado como expresi\u00f3n de nuestra vida diaria, es cierto que aun caemos en pacado pero eso no significa que el creyente viva en pecado.<\/li>\n<li>La lucha contra los deseos mundanos o pecaminosos no es algo te\u00f3rico, es un desaf\u00edo que debemos enfrentar cada d\u00eda. Es un asunto inseparable de nuestra condici\u00f3n de redimidos por la sangre de Cristo que aun estamos en este lado de la eternidad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Pero a estos dos aspectos negativos debemos agregar tres acciones positivas:<\/p>\n<ul>\n<li>Vivir templada, justa y piamente, es decir, permitir que el Esp\u00edritu Santo vaya transformando nuestro ser completo, tomando conciencia de que ahora debemos vivir conforme a las reglas de nuestra nueva identidad, esto es la de ciudadanos del Reino de Dios que deben desenvolverse en medio del reino del enemigo.<\/li>\n<li>Nuestra mirada ya no debe estar puesta en el hombre, debe ser vertical, hacia arriba, como expresi\u00f3n del deseo m\u00e1s profundo y bello que se debe desarrollar en el coraz\u00f3n de cada creyente y que el ap\u00f3stol Juan lo expresa con ese maravilloso <em>\u201cAm\u00e9n, sea as\u00ed. Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas\u201d<\/em> (<strong><em> 22:20<\/em><\/strong>) con que se cierra la revelaci\u00f3n especial de Dios a los hombres.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Volviendo la mirada al texto de <strong><em>Tito 2:11\u201314<\/em><\/strong>, tenemos que ver que este texto deja impl\u00edcita la aplicaci\u00f3n de la disciplina de Dios en cada creyente al expresar que <em>\u201c<\/em><em>Jesucristo se di<\/em><em>o<\/em> <em>a<\/em><em> s\u00ed mismo por nosotros para <strong>redimirnos de toda iniquidad<\/strong>, y <strong>limpiar para s\u00ed un pueblo propio, celoso de buenas obras<\/strong><\/em><em>\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Entonces, aceptemos la disciplina del Se\u00f1or, sin cuestionarla ni pedir explicaciones, dobleguemos nuestro orgulloso yo con humildad ante la majestad de nuestro glorioso Padre Celestial y aprestemos nuestro \u00e1nimo a ser perfeccionados por Dios en el camino de la santificaci\u00f3n que nos har\u00e1 cada d\u00eda m\u00e1s semejantes a nuestro bendito Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><strong>El resultado de la disciplina divina hoy (<\/strong><strong><em>v.11\u201313<\/em><\/strong><strong>)<\/strong><\/h2>\n<p>Como creo es la experiencia de todos nosotros, el momento de recibir un castigo de nuestros padres nunca fue algo grato y lo mismo ocurre y tal vez con m\u00e1s intensidad cuando la correcci\u00f3n viene del Se\u00f1or, s\u00f3lo que hay una gran diferencia entre un castigo o disciplina y el otro, en el caso de nuestros padres era una disciplina alterada por el pecado, era una disciplina imperfecta mientras que la que Dios aplica en nosotros es perfecta, es la aplicaci\u00f3n de lo que dice David en el <strong><em>Salmo 19:7<\/em><\/strong><em> \u201c<\/em><em>La ley de Jehov\u00e1 es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehov\u00e1, fiel, que hace sabio al peque\u00f1o<\/em><em>\u201d<\/em>, por eso la disciplina de Dios siempre obra para el bien espiritual de sus hijos.<\/p>\n<p>Luego del primer impacto que produce la aplicaci\u00f3n de la disciplina de Dios, el hijo de Dios debe actuar en el temor de Dios reconociendo que est\u00e1 recibiendo lo que le corresponde en su derecho de ser hijo de Dios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del primer momento de ofuscaci\u00f3n que habitualmente produce la disciplina debe venir la reflexi\u00f3n y el deseo de aprender la lecci\u00f3n que Dios nos est\u00e1 mostrando.<\/p>\n<p>S\u00f3lo es oportuno advertir que la paciencia de Dios, para tratar con nosotros, es m\u00e1s grande que nuestra testarudez, eso queda de manifiesto a lo largo de toda la historia del Antiguo Testamento, y mientras no corrijamos lo que debemos corregir en nuestra vida la vara de correcci\u00f3n divina seguir\u00e1 en acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dios no permitir\u00e1 hijos malcriados o mimados y rebeldes a su disciplina, encontramos ejemplos clar\u00edsimos de esta actitud de Dios en 1\u00aa Corintios, cuando refiri\u00e9ndose a un creyente que se hab\u00eda dejado seducir por el pecado Pablo escribe a la iglesia: <em>\u201c\u2026<\/em><em>el tal sea entregado <\/em><em>a<\/em><em> Satan\u00e1s para muerte de la carne, porque el esp\u00edritu sea salvo en el d\u00eda del Se\u00f1or Jes\u00fas<\/em><em>\u201d<\/em><em>\u00a0<strong>1<\/strong><\/em><strong><em>\u00aa <\/em><\/strong><strong><em>Co<\/em><\/strong><strong><em>r.<\/em><\/strong><strong><em> 5:5<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>El <strong><em>v.12<\/em><\/strong> comienza con una expresi\u00f3n que nos advierte del cambio que es necesario como resultado de haber sido disciplinados por Dios. <strong><em>\u201cPor lo cual\u2026\u201d<\/em><\/strong>, es decir, ya que hemos pasado por la disciplina divina, no seamos torpes en nuestra reacci\u00f3n, sino que, prepar\u00e9monos para cambiar de actitud y hacer las modificaciones necesarias en nuestro diario vivir que se reflejar\u00e1n en un cambio de vida que muestre la gracia de Dios en nosotros y salgamos de esa condici\u00f3n que no ten\u00eda est\u00e1ticos, sin avanzar en nuestra vida espiritual o mejor dicho en el proceso de santificaci\u00f3n, y pongamos manos a la obra del Se\u00f1or en nuestra vida. Esas manos ca\u00eddas y rodillas paralizadas no son se\u00f1al de obreros del Se\u00f1or dispuestos a entregar el evangelio a toda criatura, como es el mandato del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Aprovechemos la obra de Dios en nuestra vida, dejemos que \u00c9l nos perfeccione cada d\u00eda m\u00e1s, hasta que llegue el momento de ir a su presencia (<strong><em>Fil. 1:6<\/em><\/strong>).<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Smirna, 08.08.2021<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hebreos 12:5\u201313 \u201cLa disciplina de Dios\u201d (parte b) 5\u00a0\u00a0\u00a0 Y est\u00e1is ya olvidados de la exhortaci\u00f3n que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo m\u00edo, no menosprecies el castigo del Se\u00f1or, ni desmayes cuando eres de \u00e9l reprendido.\u00a0 6\u00a0\u00a0 Porque el Se\u00f1or al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo. 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