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La Iglesia Presbiteriana Fundamentalista Bíblica SMIRNA tiene el agrado de darles la bienvenida a este importante medio de comunicación.

Pensando en cada uno de Uds. hemos preparado esta página web.

  • Nuestro propósito es mostrar a un Dios que es amor y que lo expresa al ofrecer la vida de su propio hijo, Jesús, para darnos la salvación de nuestros pecados.
  • Nuestro interés es brindar la oportunidad a todos los que quieran conocer del amor de Dios a que, estudiando la Biblia, puedan descubrir en ella como Dios se relaciona con el ser humano.
  • Nuestro anhelo es ofrecer un lugar de acogida a todas las personas que sintiendo el peso del pecado, desean aliviar su carga buscando a Dios de corazón.

Deseamos compartir con Uds. los principios bíblicos de: EVANGELIZAR, EDIFICAR A LOS CREYENTES Y DEFENDER LA FE, tal como los encontramos en la bendita Palabra de Dios.
Los invitamos a visitar las distintas secciones de SMIRNA.CL, donde permanentemente hallarán materiales nuevos que esperamos sean para el bienestar de la vida espiritual de cada uno de nuestros visitantes a quienes desde ya, damos una cordial bienvenida y a contactarnos para compartir sus inquietudes.

Smirna - Catedral 4474, Quinta Normal - Santiago, Chile - iglesia@smirna.cl










Comunicado oficial ICCC


Santiago, Chile, 25 de marzo de 2016




A todos los amados hermanos que son, o han sido, miembros del Concilio Internacional de Iglesias Cristianas (ICCC) y a todos los cristianos fieles al Señor y a su Palabra:


En un comunicado fechado el 25 de enero de 2016, en la Ciudad del Vaticano, se informa que "El papa viajará a Suecia (el 31 de octubre de 2016) para la ceremonia de celebración de los 500 años de la Reforma Luterana”.


El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dice que esta visita es "un gesto de diálogo muy significativo". Para los ecuménicos este diálogo consiste en una conversación entre dos partes que están dispuestas a abandonar parte de sus creencias, para llegar a una posición común, en aras de la paz. ¿Cómo puede un cristiano genuino, que cree sinceramente en la Biblia divinamente inspirada y, por lo tanto, sin error, abandonar parte de esa verdad recibida por la fe, por gracia? Es imposible, si quiere ser completamente fiel a su Señor.


En un comunicado conjunto de las iglesias católica y luterana dicen que “la celebración es un ejemplo de las sólidas relaciones y del diálogo e incluirá una oración común, redactada por ambas iglesias". No cabe duda de que este es un ejemplo del resultado de los diálogos con la Iglesia Católica Romana, que conducen a abandonar las doctrinas bíblicas ya reemplazarlas por los dogmas basados en la tradición de la Iglesia Católica. ¿Cómo podrían elevar una oración común quienes confían sólo en la mediación de Jesucristo con los que creen en la intercesión de María y de los santos?


El Secretario General de la Federación Luterana Mundial, Martín Junge, dijo que está "profundamente convencido de que trabajando por la reconciliación luteranos y católicos trabajamos por la justicia, la paz y la reconciliación en un mundo desgarrado por los conflictos y la violencia". Esta es la posición humanista reconocida del Consejo Mundial de Iglesias (WCC) y su utopía de un "mundo ideal". Paz y justicia efectivo no pueden existir por el solo esfuerzo del ser humano, con su naturaleza pecaminosa. Sólo Jesucristo, actuando sobrenaturalmente por el Espíritu Santo, puede producir paz, como lo dice en Juan 17:27 "La paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da, yo os la doy". Sólo por la convicción de pecado, el arrepentimiento y la fe en Jesucristo y su sangre derramada para cubrirlos, puede el ser humano tener paz para sí y con los demás. Igualmente, sólo por él hay verdadera justicia: “Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe, como está escrito: mas el justo vivirá por la fe" Romanos 1:17.

El presidente del Consejo Pontificio para la promoción de los cristianos afirmó que "luteranos y católicos podrán celebrar una conmemoración ecuménica de la Reforma". Esto sólo será posible mediante la traición de los principios básicos de la Reforma, que son los principios divinos establecidos en las Sagradas Escrituras. Esta traición queda entre líneas en este comunicado, cuando "se explica que el evento de Lund se enmarca en el proceso de estudio del documento "From Conflict to Communion” (Del conflicto a la comunión)... que ha sido un primer intento entre las dos partes de volver a escribir juntos... la historia de la Reforma y sus intenciones". Por los antecedentes sabemos que esto es volver a escribir la historia, para que coincida con las ideas y propósitos ecuménicos, lo cual implica desfigurar y falsificar los hechos, para acomodarlos al ecumenismo.


Esto se confirma en lo dicho en el último párrafo de esta declaración, que se refiere a los cincuenta años de diálogo luterano-católico y a los documentos surgidos de él, entre los que se destaca “Doctrine of Justification” (Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación) de 1999, que "anuló importantes disputas entre ambos". Ese documento es una infamia, en la cual en cada párrafo se comienza afirmando la verdad bíblica sobre la justificación sólo por la fe y se concluye afirmando lo contrario o desvirtuándolo. Sólo una Iglesia Luterana ya apóstata pudo suscribir tal aberración.


Amados hermanos: lo anterior es un paso más en la constitución de la Ramera de Apocalipsis 17. Verdaderamente el enemigo viene como río (Isaías 59:19), como un huracán arrasador, pero no dudamos que el Señor ha levantado a sus hijos, fieles a su Palabra, como una bandera contra ella.


No desmayemos, ni nos atemoricemos, seamos valientes, con fe indomable, y sigamos testificando contra la apostasía ecuménica, afirmados en las exhortaciones de nuestro Rey Jesucristo: "En el mundo tendréis aflicción, mas confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16:33); "No temáis, manada pequeña, porque al Padre ha placido daros el reino” (Lucas 12:32).



¡No desmayemos! ¡Mantengamos firmemente las doctrinas bíblicas, que son la verdad! ¡Levantemos miles y miles de pequeños testimonios en todo el mundo y continuemos testificando contra la iniquidad ecuménica!



¡Qué el Señor nos fortalezca maravillosamente, para su gloria!